ORDENANZA 348 BARRA T DE TERUEL

ORDENANZA 348 BARRA T DE TERUEL

privatización del espacio púbico, privatización de los servicios públicos, privatización de los recursos naturales…cuál es el límite de esta oleada privatizadora de nuestra vida? Y hasta dónde puede llegar la obediencia de las personas para acatarla?

Evaristo, hombre de mediana edad llega al rellano de su piso, saca las llaves y se dispone a entrar a su casa. El funcionario número 1 lo intercepta y lo impide.

Funcionario nº1: Disculpe, pero si quiere entrar a su casa deberá abonar una pequeña cuota de 0,07 euros por favor…
Evaristo: Perdone?
Funcionario nº1: Le digo que si quiere entrar a su casa deberá abonar la pequeña cantidad de 0,07 euros
Evaristo: Pero caballero, usted se ha vuelto loco o qué le pasa?
Funcionario nº1: No me he vuelto loco, no. Le comunico que por el real decreto 123 barra 456, refrendado por mayoría absoluta en el congreso de los imputados…ay! Perdón….quería decir de los diputados… habiendo hecho la traslación de su contenido a las comunidades autonómicas y a los municipios de gran envergadura a través de ordenanzas municipales, tales como la ordenanza municipal 348 barra t de Teruel y la ordenanza 348 torre de en barra, de vigencia actual en el municipio que nos hayamos y habiendo sido aprobada por una comisión de expertos de extremo civismo, a partir del primer día del primer mes del presente año, cualquier ciudadano,
deberá abonar una cantidad de 0,07 euros cada vez que entre y salga de su casa, piso, departamento o habitáculo cochambroso que le haga las veces de vivienda.
Evaristo: Perdone, no me lo puedo creer…esto debe ser una broma. A ver, por favor, apártese y déjeme entrar a mi casa.
Funcionario nº1: (le intercepta el paso) Con sumo gusto lo haré, previo pago de 0,07 euros caballero.
Evaristo: Mire, no me caliente, que no estoy yo para calenturas de rellano. Estoy cansado. Vengo de trabajar y lo único que quiero es entrar a mi casa, meterme una ducha y comer algo, que me muero de hambre.
Funcionario nº1: Le entiendo perfectamente, a mí me pasa lo mismo. Al acabar mi jornada laboral me muero de ganas de llegar casa para lavarme los pies y comerme unos buenos guisantes hervidos sin sal ni aceite, pero que le vamos a hacer. Yo tan solo soy un “mandao” y obedezco órdenes. Me veo obligado por contrato a realizar aquello estipulado en las cláusulas cuatro, siete y quince de mis funciones laborales, lo cual por ende es lo que estoy ejecutando en estos mismos momentos con usted, entiende?
Evaristo: Ni entiendo, ni dejo de entender y me importa poco más que una boñiga de caballo lo que usted me diga o lo que haga con sus cláusulas contractuales y por mí se puede ir ahora mismo a lavarse los guisantes y comerse los pies o a la inversa o como quiera que sea lo que usted quiera hacer, pero a mí me deja en paz, se va ahora mismo de mi rellano y santas pascuas, le queda claro? O sea que arreando…fuera de aquí! (intenta estirarle de un brazo para echarlo)
Funcionario nº1: (tranquilo sin moverse un ápice de dónde estaba) Sr. Evaristo debo comunicarle que en estos momentos está hablando con un funcionario del estado y por lo tanto con una autoridad competente y que cualquier acto de violencia ya sea verbal o física sobre mi persona será considerada como hecho delictivo de facto, para la cual cosa, si usted tiene un poco de interés y de paciencia y consulta nuestro preciado código penal, podrá dilucidar cuantos años de cárcel hay tras epígrafes tales como rebeldía, desobediencia o desacato a la autoridad, los cuales podrán variar en función de la gravedad del hecho consumado.
Evaristo: (Para sí) Por favor, esto no puede ser verdad…no me puede estar ocurriendo esto a mí. Me está diciendo que esto va en serio? Que a partir de ahora tendré que pagar por entrar a mi casa?
Funcionario nº1: Correcto. Por entrar y por salir de casa.
Evaristo: Esto es una locura. No tiene ningún sentido. A ver Sr…bueno cómo se llama usted?
Funcionario nº1: Lo siento no estoy obligado a decirle mi nombre.
Evaristo: Pero esto no puede ser. Usted es un funcionario público al servicio de las personas como yo y según la ley de trasparencia y de buena praxis democrática usted debe poder ser identificado en todo momento.
Funcionario nº1: Sí tiene razón, pero si se detiene a leer las cláusulas opacas de la ley de trasparencia se dará cuenta, que en ningún momento dice que yo esté obligado a decir mi nombre si no que debo estar correctamente identificado, la cual cosa, le aseguro que estoy, ya que llevo una veta elástica con mi nombre y dos apellidos cosida en los calzoncillos.
Evaristo: Usted me está tomando el pelo…y cómo quiere que yo la pueda leer?
Funcionario nº1: Ese no es mi problema.
Evaristo: Le bajo los pantalones?
Funcionario nº1: Como usted quiera, pero atento a las consecuencias, ya que dicho acto podrá ser considerado como acoso o agravio deshonesto a autoridad fehaciente. De manera, que lo más fácil es que me llame funcionario número uno y acabaremos antes.
Evaristo: Bien, pues funcionario nº1 o como quiera que se llame, que sepa, que yo voy a entrar a mi casa, diga usted lo que diga o haga lo que haga, sin pagar un solo céntimo…
Funcionario nº1: Pues le informo que si usted entra a su casa sin haber hecho el correspondiente pago, aplicando la ley a la que se acogen estos hechos, la policía autonómica de su municipio tendrá todo el derecho, otorgado por el estado de derecho democrático en el cual vivimos, a desalojarlo a la fuerza de su vivienda y no permitirle la entrada, hasta que usted se ponga al día respecto a los pagos atrasados que pueda tener, que en este caso sería de 0,07 euros. Yo ya le he informado así que usted mismo, si quiere poner a prueba la agilidad de dicha medida correctiva, ya sabe… yo ya he cumplido de sobras con mi deber como funcionario que soy. No se lo voy a impedir.
Evaristo: (se queda dudando, finalmente saca las llaves de su casa y se dispone a abrir la puerta. Cuando va por la segunda vuelta, se detiene, saca la llave y retrocede. Se vuelve a dirigir al funcionario nº1) Así que si entro sin pagar me enviaran a la Brimo? Pero quien se ha inventado esta ley? Qué sentido tiene?
Funcionario nº1: Ahora que ya parece un poco más calmado si quiere se lo explico.
Evaristo: Pues claro, si usted pretende que yo le pague un céntimo, como mínimo deberá tener el decoro de intentar convencerme de que esta nueva medida impopular tiene un enorme beneficio para mi persona y para mis congéneres. Al menos pierda su tiempo y gaste su saliva para que yo mismo saque de mi bolsillo esos siete céntimos y se los pague con alegría, como quien es protagonista de un sacrificio que un día u otro le será recompensado. Esfuércese, al menos, en elucubrar los argumentos demagógicos de rigor que suelen tener el fin modificar el pensamiento de las personas para convertir aquello que les resulta injusto e intolerable en algo deseado. No es eso lo que acostumbran a hacer? Tan poco respeto me tienen, que se creen que me voy a someter a su voluntad así como así, tan fácilmente…sin una simple estrategia manipulativa dirigida a mi persona. Un mínimo de dignidad! (se ha ido calentando hasta acabar casi chillando)
Estefanía: (alguien abre la puerta por dentro del piso dónde quería entrar Evaristo) Pero que pasa aquí? Que son estos gritos?
Evaristo: Cariño, ya estás en casa? Pensaba que hoy no venías a comer?
Estefanía: Ya, pero al final me han anulado un par de visitas y he preferido venir a casa a comer…pero que está pasando, quién es este señor?
Funcionario nº1: Estefanía? No me consta que en este piso viva ninguna Estefanía, pensaba que vivía usted solo, pero bueno, no pasa nada. Aunque esto cambia un poco la cosa en su beneficio, ya que si son dos personas las que viven en el piso, podrán acogerse al supuesto número cinco de la ley de extremo civismo, cuyos extremos llevamos un buen rato deliberando y podrán obtener un descuento de un céntimo en su cuota de entrada y salida de casa. Le quedaría por 0,06 euros.
Estefanía: Pero de qué habla?

A partir de este momento, quedarán hablando Estefanía y Evaristo cara a cara, teniendo en medio a Hermenegildo, que irá siguiendo la conversación interesado en todo momento como en un partido de tennis.

Evaristo: Pues lo que te iba a decir…que este hombre, que por cierto, no quiere ni decirnos su nombre y prefiere que le llamen funcionario nº1, dice que a partir de ahora, por una nueva ley que ha salido, de no sé qué ocho cuartos, tendremos que pagar 7 céntimos si queremos entrar o salir de casa.
Estefanía: (Se ríe abiertamente) Sí claro y qué más. Cariño, no te das cuenta que te están tomando el pelo? Es que eres tan ingenuo, nunca vas a cambiar…
Funcionario nº1: No es broma señora.
Estefanía: Señorita.
Funcionario nº1: Disculpe yo pensaba que…bueno, pues eso, no es broma señorita.
Estefanía: Ni señora, ni señorita y hágase a un lado que tengo que bajar a comprar cebolla, que estoy haciendo unas lentejas buenísimas y me he quedado sin cebolla, que por cierto (dirigiéndose a Evaristo) te acabaste todas las que había comprado antes de ayer con tu dichosa cena del grupo de teatro, me dijiste que comprarías ayer y aún estoy esperando que lo hagas.
Evaristo: Si cariño, tienes razón, pero se me pasó, con todo el lío de ayer de la mudanza de tu primo, que si ahora sí, que si ahora no, que si al final no necesita la furgo…
Estefanía: Si claro, la mudanza de mi primo es un problema, pero con que ilusión cocinabas todas esas cebollas caramelizadas de tu cena, verdad? Para eso todo es alegría…
Evaristo: Pero que tiene que ver una cosa con la otra?
Estefanía: Venga no te hagas el tonto, que ya sabes de qué hablo. Sabe lo que pasa señor agente, funcionario nº1 o cómo quiere qué usted se llame, que en ese grupo de teatro, para el cuál siempre tiene tiempo y se desvive, está su ex, eso es lo que pasa…en cambio cuando tiene que ayudar a mi primo en su mudanza, todo son problemas y encima ahora soy yo la que tiene que ir a comprar las cebollas que él gasto para la cena con su ex.
Evaristo: La cena con mi ex, no, la cena del grupo de teatro, en el cual también está mi ex, pero creo que eso ya lo tenemos más que hablado, no? Además señor agente o funcionario nº1 o como quiere que usted se llame…
Funcionario nº1: Hermenegildo.
Evaristo: Cómo?
Hermenegildo: Que me llamo Hermenegildo.
Evaristo: Pero no decía que…
Hermenegildo: Sí, ya, pero visto lo visto, creo que lo mejor es que…
Evaristo: Pues muy bien Hermenegildo, encantado (le da la mano). Por cierto, bonito nombre.
Hermenegildo: Gracias, lo mismo digo Evaristo.
Evaristo: Muchas gracias, pues eso, lo que le estaba diciendo es que ella habla mucho de mi ex, pero porque no le pregunta que pasó con Faustino…
Hermenegildo: Faustino?
Evaristo: Sí, pregúntele qué pasó con Faustino…
Hermenegildo: (dirigiéndose a ella? Qué pasó con Faustino?
Estefanía: Y a usted que le importa!
Hermenegildo: No si a mí…ha sido él quién me ha dicho que…
Estefanía: Sí, claro, siempre echando pelotas fuera…pues ya que lo quiere saber y ya que tú (dirigiéndose a Evaristo) te obstinas en quitarle el moho a los trapos sucios que tenemos guardados en el último cajón de nuestro armario compartido delante de este señor, que ahora se ve que se llama Hermenegildo, pues se lo voy a explicar…lo que pasó con Faustino, es muy sencillo, que me lié con él!
Hermenegildo: Vaya!
Evaristo: Ah, lo ve! Tanto decir de mi ex, pero mira ella, hasta lo reconoce…
Estefanía: Claro, pero es que en aquella época manteníamos una relación abierta.
Evaristo: No, era cerrada
Estefanía: Mentira, recuerda que todo el primer año la teníamos abierta, que tú también…
Evaristo: No, eso fueron los primeros seis meses, después yo ya nada.
Estefanía: Te equivocas totalmente, ya no tienes memoria..
Evaristo: Que no, que cuando te enrollaste con Faustino, ya la habíamos cerrado.
Estefanía: Bueno, mira te voy a dejar por imposible, pero que sepas, que no tienes razón, primero era un relación abierta, después la cerramos, más tarde la abrimos y al cabo de un tiempo la volvimos a cerrar y fue en el segundo periodo de relación abierta que me enrollé con Faustino.
Hermenegildo: Perdonen que me entrometa, pero por curiosidad y ahora qué tipo de relación mantienen abierta o cerrada?
Evaristo: Abierta
Estefanía: Cerrada (han contestado los dos a la vez) pero cariño, no estuvimos hablando el otro día que…
Hermenegildo: Bueno, ya está bien. Ustedes me van a volver loco. Me están mareando la perdiz. Espero que todo este vodevil de rellano que se acaban de montar no sea una artimaña suya para despistarme, lo que comúnmente se conoce como subirle a uno al desván y después quitarle la escalera…
Evaristo: No si…
Hermenegildo: No si… nada, que ya me conozco todas estas tretas baratas. Volvamos a lo nuestro y vamos a lo que vamos. En definitiva, que si usted no me paga siete céntimos, no podrá entrar en casa y si no me los paga usted no podrá salir. Esta es la situación, ni más ni menos. Han tomado alguna decisión al respecto?
Estefanía: Pero no había dicho que teníamos derecho a una deducción de un céntimo.
Hermenegildo: Pues claro, pero antes han de rellenar el formulario 34 barra cinco, validarlo en alguna oficina de trámites menores del Estado previo pago de cero coma cero cero cero cero dos céntimos y esperar que un inspector de hacienda retirado pero con ganas de experimentar en nuevos terrenos, realice una inspección de rutina para confirmar que la convivencia entre ustedes es de facto un hecho y no un montaje fruto de la picaresca del lugar para beneficiarse de dicha deducción. Entenderán que este tema es suficientemente importante como para tomarlo con el máximo celo posible, por el bien de todos y todas, evidentemente
Estefanía: Guau, cómo habla este hombre! O sea, que esto va en serio?
Evaristo: Pues esto parece, qué te parece?
Estefanía: No me lo puedo creer.
Evaristo: Eso mismo decía yo, antes de que abrieras la puerta, pero señor funcionario nº1…
Hermenegildo: Ahora ya me puede llamar Hermenegildo caballero, tampoco hace falta que nos engañemos, lo que ha sucedido ha sucedido
Evaristo: De acuerdo Hermenegildo
Hermenegildo: Don Hermenegildo, un mínimo de respeto.
Evaristo: Don Hermenegildo, estaba usted a punto de explicarme el porqué de esta nueva ley. Le estaba solicitando que al menos, tuviera la decencia de armar cuatro argumentos demagógicos con los que venderme la moto.
Hermenegildo: Tiene razón, pues con sumo gusto. He de decirles que cuando me la explicaron por primera vez, yo me puse más o menos como ustedes, no me lo podía creer, pero les puedo asegurar que actualmente ejerzo con sumo orgullo las funciones de mi puesto de trabajo, ya que con mi esfuerzo diario soy consciente de ser la vanguardia de una de las medidas más modernamente sociales, digna de las democracias más avanzadas. Miren, es muy sencillo se trata de una ordenanza facilitadora de justicia social, que cada cual pague por lo que gasta en beneficio de la comunidad. Me explicaré. Usted cuando sale a la calle hace uso de toda una serie de objetos y mobiliario público, por los cuales no paga nada, pero se beneficia de ellos. Al usarlos, aunque sea en pequeña medida, provoca su desgaste y a la larga su deterioro. Y quién ha de pagar su reparación o en su defecto sustitución? Las cosas no son gratis. Nada es gratis, siempre hay alguien que lo paga. Y no le parece justo que lo pague el causante de su deterioro. Piense en los miles de pasos que da usted por la ciudad. No cree que cada paso que da sobre una baldosa es un paso más hacia su destrucción? Aunque se una milesísima parte, usted es responsable de ese deterioro y lo más justo es que pague por ello, no? O si no piense en la de veces que usted posa la mano en barandillas públicas o que sube escaleras o que se apoya en farolas? Quién tiene que pagar todo ese desgaste? No le parece justo que usted pague parte de él?
Evaristo: Pues nunca lo había visto de esta manera.
Estefanía: Ni yo tampoco, pero igualmente me parece una tomadura de…
Hermenegildo: Que se creían que vagar por la calle era gratis? Como ya le he dicho antes, en el fondo nada es gratis, todo tiene un coste y esta nueva ley tan solo pone las cosas en su sitio. No le parece justo que aquellos que hacen uso de la vía pública sean los que paguen el mantenimiento de la misma a través de esta pequeña tarifa?
Estefanía: Pero esta ley se aplicará a todo el mundo? Lo digo porque solo le veo a usted en toda la escalera y el resto de vecinos qué?
Hermenegildo: Sí, es que de momento su aplicación está en periodo de prueba, de hecho está en una fase piloto, cuyos resultados servirán para otras capitales de Europa, pues ya sabe que Barcelona es puntera en la innovación y el bienestar de sus ciudadanos, por eso siempre estamos en el punto de mira del resto del mundo. Somos un ejemplo para otras ciudades, como pueden comprender. Y como le decía, en esta prueba piloto hemos elegido, para empezar, a los ciudadanos de clase t-p-c-p…que son los que trabajan poco y consumen poquísimo, clase a la cual, según nuestros estudios preliminares usted pertenece.
Evaristo: Pues vaya…
Hermenegildo: Si quiere que le diga la verdad, si usted tuviera un mínimo de vergüenza o de conciencia, que viene a ser lo mismo, ni saldría a la calle. Sí caballero, usted está considerado como algo similar a un parásito, ya que apenas aporta nada a la sociedad y encima se beneficia del uso de sus calles de forma gratuita. No le parece eso un agravio comparativo? No le parece bien, que al menos pague por ello? Yo no sé cómo lo ve usted, pero a mí me parece un acto de justicia intachable.
Evaristo: Por lo visto se ha tomado en serio lo que le pedía sobre los argumentos demagógicos, casi que me ha convencido, me hace sentir hasta un poco culpable.
Hermenegildo: Normal, pero no se preocupe porque piense que ahora con el pago de siete centimos (seis si consiguen la deducción) podrá resarcir su culpa y ponerse al día con la sociedad.
Estefanía: Pero hay una cosa que no entiendo. Si el tema es el desgaste de la vía pública, porque nos quieren hacer pagar también por entrar a casa?
Hermenegildo: Todo lo que sale tiene que volver a entrar no? Como puede entender el afán recaudatorio está detrás de este ajuste de tuercas. Así quien sale a la calle en el fondo está pagando 0,14 céntimos y no 0,07. Es un pequeño ardid del buen marketing de nuestro ayuntamiento. Sería un oxímoron inconmensurable, que alguien entrara a su casa, sin que antes hubiera salido de ella. Este extremo lo han tenido en cuenta los avezados expertos de marketing a los que antes me refería…aunque si se para a pensar: “ qué fue antes el huevo o la gallina?” Pues ahora que lo dice, tengo mis dudas…pero bueno, no desvariemos más de lo que ya hemos desvariado… entonces, me van a pagar los siete céntimos?

Estefanía y Evaristo se miran, como buscando opinión el uno del otro. Evaristo mete la mano en el bolsillo, saca su monedero y extrae de él unas monedas. En ese momento, cuando estaba a punto de pagar se oye un sonido de un despertador. Evaristo se extraña. Estefanía le mira también extrañada. Evaristo busca por entre los bolsillos el posible aparato electrónico que emite ese sonido, pero no lo encuentra. Se va desesperando cada vez más, porque parece evidente que el sonido proviene de su cuerpo. Poco a poco la escena va diluyéndose. Una niebla espesa la va colmando, hasta no poder verse nada. De golpe una fuerte racha de viento hace desaparecer la niebla y en la escena se puede ver a Evaristo en una cama. El resto de personajes han desaparecido. Evaristo está en una cama en pijama, medio tapado por un nórdico. Se despierta nervioso y queda incorporado en la cama. Sudoroso.

Evaristo: Vaya sueño más raro que he tenido!

Evaristo se levanta, se viste, se lava la cara, coge un monedero, unas llaves y sale de casa.
Al salir de su piso se encuentra con una persona.

Funcionario nº2: Muy buenas Evaristo! Qué tal? A trabajar?
Evaristo: Qué va, vuelvo a estar en el paro. No me harán descuento por ello, no?
Funcionario nº2: Jeje, ya sabe que no…
Evaristo: Ahí van los siete centimillos….bueno le doy directamente catorce así ya tengo cubierta la vuelta.
Funcionario nº2: Muy bien así me gusta.
Evaristo: Bueno dele recuerdos a su señora.
Funcionario nº2: De su parte. Por cierto sr. Evaristo, ha visto lo que pone en el diario de hoy? Dicen que a partir del próximo mes se va a tener que pagar por respirar…
Evaristo: No me lo puedo creer.
Funcionario nº2: A dónde hemos ido a parar. Me parece que eso ya es un poco exagerado.
Evaristo: Bueno, no hay mal que por bien no venga. Esto creará nuevos puestos de trabajo para controlar los litros de oxígeno por pulmón, no? Es probable que el ayuntamiento haga oposiciones. Voy a informarme…

Se funde en negro y suena una canción alegre…

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