LA CAJITA

(año 2006)
Una sala bastante neutra, que por los pocos atuendos que tiene parece una oficina. En escena hay una mesa despacho, dos sillas, una a cada lado de la mesa, algún material de oficina encima de la mesa y un cuadro colgado. Una persona se levanta de la silla y se dispone a abrir la puerta.

A: Ya puede pasar, le estábamos esperando
B:¿A mi?
A: Sí, a usted. Pase, pase…
B: Pero si yo no…
A: Pase, hombre pase, no sea vergonzoso
B: Es que justamente ahora tenía que…
A: Ya, ya me lo imagino. Es la primea vez,¿verdad?
B: ¿Cómo?
A: Tranquilo, no pasa nada. Ciertos nervios son positivos. Favorecen al…bueno, que no se avergüence. Todos tenemos que pasar por esto un día u otro.
B: Me parece que me confunden con otro.
A: Ya, la típica reacción del primerizo. Le aseguro que mucha más gente de la que usted se cree ha pasado por esto. Acomódese. Si todo va bien irá rápido
B:¿No puedo volver otro día?
A: Hoy es el día que ya dejó, ¿no se acuerda?
B: ¿Sí?
A: Pues claro. Siéntese y lea detenidamente estos documentos y las cinco copias que le facilito de cada uno.
B: Entonces, parece que no hay salida. Pero para que me tengo que leer la copias,¿será lo mismo, no?
A: Yo siempre aconsejo que se lo lean todo, uno ya no puede fiarse ni de las copias. A veces se traspapelan originales entre las copias y una vez firmados ya no hay vuelta atrás.(Mientras A lee) Muy buena su estrategia del despistado, pero aquí ya estamos hechos a todo.
B: (Levanta la cabeza de los documentos) ¿Es un Picasso ese cuadro?
A: ¿Sigue con su táctica? ¿Pero no habíamos acabado con eso? Lea atentamente y no se distraiga
B: ¿Pero es un Picasso o no?
A: Señor, pues no lo se, que quiere que le diga.
B: ¿Cómo puede tener un casi Picasso sobre la cabeza y no saberlo?
A: Ciñámonos a lo nuestro
B: Me gusta mucho ese cuadro. Sí que es un Picasso, creo. De su època azul. Evidentemente que no será un original. Solo faltaría. Qué vergüenza Dios mío, hacer esto ante un Picasso, aunque sea una copia, no importa. Me podría hacer el favor de retirar el cuadro.
A: ¿Cómo?
B: Que si lo puede descolgar y esconderlo para que no lo vea. Con ese cuadro ahí delante no creo que vaya a poder.
A: Bueno, como usted quiera. Todo sea porque al final usted…
B: Ya, ya, no siga. Me ciño, me ciño a lo nuestro.
(Retira el cuadro y el otro vuelve a leer los documentos)
A: No se preocupe. Esto no es más que un trámite. Una fase que hay que superar en toda persona madura. Ya se que mucha gente no lo ve con buenos ojos. El otro día entró un hombre gritando que él no iba a pasar por el aro, que no pensaba bajarse los pantalones así como así. ¡Pobre hombre! Temblando estaba. Pero mire, poco a poco se fue tranquilizando y al final firmó. Siempre es así. Al principio presentan su arsenal de resistencias, pero acaban haciendo lo que han venido a hacer. Si no, porque vienen, me pregunto yo. Y usted, ha venido a eso, si no, no estaría aquí ¿verdad?
B: Supongo
A: Ya nos vamos entendiendo.
B: Perdone, esto de la cajita es necesario?
A: Ya sabía que me diría algo. Es el típico que se opone a la famosa cláusula número cinco. De hecho, esta cláusula, como posteriormente se describe en la cláusula número seis, no es obligatoria. Más que nada es por su bien. Lo suaviza todo. Esta es la caja.
B: Pues parece bonita.
A: Sí, aquí nos preocupamos mucho por la imagen. Hasta el más mínimo detalle es fruto de exhaustivos estudios. No hay nada casual. Bueno, ciñéndonos otra vez a lo nuestro. Le vuelvo a decir que no es obligatoria, pero yo se la recomiendo de todas, todas. Verá como después todo le parece más liviano. Tiene que meter sus ideales y sus ganas de cambiar el mundo en esta caja y una vez salga de esta sala diríjase al primer lavabo que encuentre y tírela por el retrete. Verá que bien le sienta. Ya se que parece un poco raro, pero aunque no es obligatorio, aquí entre nosotros, es algo casi imprescindible para su futura salud mental. Uno se queda muy aliviado. Bueno, otro día, si nos vemos en otras circunstancias ya le explicaré mi experiencia.
B: No se si voy a ser capaz de hacer eso.
A: Usted mismo. Yo ya le he avisado. ¿Ya lo ha leído todo?
B: Sí, creo que sí.
A: Si está conforme con todo. Firme las cinco copias, por favor. (Le pasa la estilográfica. B Se lo piensa, pero acaba firmando las cinco hojas.) ¡Espléndido! No se arrepentirá se lo aseguro. Además, piense que la hipoteca que ha contratado usted tiene una gran ventaja. Como ha elegido la opción de a ochenta años, la acabarán pagando sus hijos. Felicidades. He de reconocer que usted sabe muy bien lo que se está haciendo.
B: Bueno, ya está hecho. (Se levanta) Muchas…muchas gracias. (Le da la mano. Está a punto de salir de la sala, pero se da la vuelta).Perdone, me puede dar la cajita.
A: (Sonríe)Ya se lo dije. Aquí la tiene. Está de suerte. Usted estrena este nuevo diseño A mi me gusta mucho. Es muy mona,¿verdad? Que la disfrute.
(B sale de escena. A queda solo en su mesa. Aprieta un botón de un aparato electrónico que tiene a un lado y habla) Sr. Martínez hágame pasar al siguiente.(Entra una mujer) Ya puede pasar, le estábamos esperando
C: ¿A mi?
A: Sí, a usted. Pase, pase…
C: Pero si yo no…

OSCURO.

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