la corrupción política es un invento de las turbas rojo-judio-masónicas

Nadie es culpable, todos son inocentes, beatos, santos, aspirantes a sentarse en el cielo a la derecha del señor. Nadie ha hecho nada y todos dicen haber actuado correctamente: según predisponen las leyes, normativas u ordenanzas. Todos son víctimas de un complot que magistralmente han urdido contra ellos. Todos ven tras las acusaciones sufridas tendenciosas intenciones de sus enemigos políticos u económicos.

Nadie ha roto un plato nunca y si lo han hecho siempre ha sido por el bien de la comunidad, de la economía o porque seguían estrictas órdenes de sus superiores. Nadie da la cara. Son profesionales en hacerse los suecos, salirse por la tangente, esconder la cabeza bajo las alas como hace la avestruz y en mirar hacia otro lado. Grandes profesionales! También se les da muy bien echar continuamente pelotas fuera y pasar la patata caliente a otros. Esto lo suelen hacer con gran maestría. Es parte de su legado de clase que les ha ido acompañando des del principio de los tiempos. Lo tienen instalado en el código genético de su discurso, en ese discurso que traen de serie en el chasis de sus jorobas carcomidas por los gusanos que nunca gustaron de simples manzanas, sino de la putrefacta carne de la carroña. Se trata de ese ancestral discurso que nace del maloliente pus de un sinfín de lenguas muertas y que se nutre de la sangre esclava de los cuerpos ajenos.

Son todos unas víctimas, unas pobres víctimas, que se les acusa injustamente de fechorías que ellos juran y perjuran que no han hecho y cuál pupilos en sus clases claman un grito al cielo justificando sus actos diciendo que “el profe les tiene manía…”.

La palabra vergüenza se queda corta para describir lo que estos seres deberían sentir si tuvieran algo de sangre en sus rostros. Es más, la palabra vergüenza tiene alguna acepción en su significado demasiado bella para que tenga nada que ver con estos entes amorfos de alma. Sienten vergüenza los niños, las niñas, las personas tímidas, humildes o inocente, tiene que ver con aquello vulnerable de todos nosotros que nos da miedo mostrar. Algo que es totalmente alejado y opuesto a la naturaleza de estos carroñeros urbanos. Ellos no son capaces de sentir nada de esto. La palabra vergüenza no aparece en su íntimo diccionario. Aparece otro tipo de palabras mucho más lúgubres y funestas, que suelen venir acompañadas de fondo por la melodía de la sonrisa de una hiena.

Pero no voy a gastar mi tiempo analizando lo que pueden sentir estos seres de caspa engominada, prefiero céntrame en el asco y la violencia que me producen a mí. La violencia que me crea cada vez que veo sus caras en los telediarios esgrimiendo las mismas palabras de siempre, tratando al resto de la humanidad de deficientes mentales, esperando una y otra vez que se les crea.

Resulta como una bofetada en el mismo centro de mi dignidad, un profundo navajazo a la inteligencia individual y colectiva. La violencia que genera el hecho que mientras estos dinosaurios de salón se atreven a reírse de nosotros sin tapujos y mirándonos a la cara pidiéndonos nuestra condescendencia, otros tenemos que estar quitándole las mil y una capas a la cebolla de nuestra miseria. Esta es la clase de violencia que sustenta el sistema o mejor dicho que lo define, para la cual no les hace falta armas para activarla, pero evidentemente y en último término, sí para salvaguardarlo cuando es necesario.

Aunque de todos es sabido que las verdaderas armas que conforman el cuerpo de este moderno canibalismo (perdón, quería decir capitalismo) no producen ninguna herida en la piel, sino en las profundidades del cerebro, gracias a intervenciones quirúrgicas de alta precisión. Dichas armas de bajo pero profundo calibre, adoptan la forma de las palabras de los políticos, los mensajes publicitarios, la campañas cívico- pedagógicas de los ayuntamientos, la intoxicación desinformadora de los mass media…

Pero bueno, sigamos jugando a enviarnos continuamente divertidos whatsapp’s y fumemos cigarros electrónicos que eso sí que mola!!

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