HAY GENTE QUE NO SE MERECE EL AIRE QUE RESPIRA

7 Mar

Olli Ilmari Rehn político finlandés, actual comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios ha dicho que en España: “hay margen para aumentar más la competitividad de la economía española, conteniendo los costes laborales mediante la moderación salarial y el aumento de la productividad”. Qué quiere decir este señor con estas palabras? Cuál es la recomendación que nuestra mama Europa en boca de esta alimaña nos pretende hacer llegar? Que aún nos debemos bajar más los sueldos, que aún podemos trabajar más por menos dinero y que aún podemos ser un poco más esclavos. Lo peligroso es que nos tienen tan poco miedo que tienen la desfachatez de decirnos esto a la cara y quedarse tan tranquilos. En fin, podría dar una ristra de argumentos político-económico-sociales y éticos para rebatir estas funestas palabras, pero no voy a perder mi tiempo en ello porque caen por su propio peso, pero no voy a dejar pasar la oportunidad de expresar toda la violencia que este señor y su mensaje me causa. Prefiero sacarla para fuera antes de que se me enquiste en mi pecho.
Sr. Oli Ilmari Rehn, le maldigo a usted, a toda su descendencia y a toda su ascendencia, ya sé que quizás no tengan la culpa, pero asuma las consecuencias y en todo caso, se lo hubiera pensado antes; que sus propias palabras le carcoman las entrañas y le devoren el cerebro neurona a neurona, que la piel se le caiga a tiras, que de sus ojos nazcan gusanos y se almuercen su lengua las cucarachas; que sea infeliz toda su vida, que se sienta siempre solo y que nadie le ame por el resto de sus días; que fajos de sus sucios billetes metidos en su boca le obstruyan la respiración pero sin llegar a matarle, sintiendo el sufrimiento a plena conciencia; que todo el dolor causado por usted y los de su calaña se vuelva en su contra y aguijonee cada uno de sus músculos al caminar y que un día, por fin la justicia se haga carne, nos encontremos frente a frente en la trinchera y que la piedad no me acompañe. Hay gente que no se merece el aire que respira, sin más.

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El metro que lo pague Pujol (o su hijo)

13 Ene

Diciembre 2011, billete sencillo TMB: 1,45 euros
Enero 2014, billete sencillo TMB: 2,15 euros.
En dos años ha subido un 48,27%
Diciembre 2011, T-10 de una zona: 8,25 euros.
Enero 2014, T-10 de una zona: 10,30 euros.
En dos años ha subido un 24,84%

Cuanto han subido los sueldos? No hay datos oficiales del sueldo medio del año 2013, pero sí se sabe que el sueldo medio bruto en España del año 2012 era de 1639 euros, un 0,5% superior al 2011. Con este dato ya nos podemos imaginar cuál habrá sido el incremento porcentual de los sueldos hasta la actualidad. Debe estar alrededor de la estratosférica cifra de 1 o 2%, que si lo ponemos en contraposición al 48,27% de la subida tarifaria de TMB, pues que cada uno saque sus propias conclusiones…(tengamos en cuenta que el sueldo medio, ya es de por si un índice muy optimista)

Pero hagamos un poco más de historia, recabemos algunos datos un poco más antiguos para coger un poco más de perspectiva y veamos si así entendemos un poco mejor la lógica que subyace a estos datos:
Año 2000, billete sencillo TMB: 150 pts (0,90 euros).
Año 2014, billete sencillo TMB: 2,15 euros.
En 14 años ha subido un 138,88%.
Año 2000 precio de la T-10 de una zona: 875 pts (5,25 euros).
Año 2014 precio de la T-10 de una zona: 10,30 euros.
En 14 años ha subido un 96,19%.

Salario medio en España en España el año 2000 según “boletín informativo nacional de estadística: 1384 euros
Salario medio en España año 2014: 1639 euros del 2012 + 2% aprox = 1672 euros aprox.
Los sueldos han subido en 14 años un 20,80% aprox.

Índice robatorio del billete sencillo TMB en periodo 2000-2014: 118,08%
Índice robatorio de la T-10 una zona TMB en periodo 2000-2014: 75,39%
(el índice robatorio es un índice inventado por mí, que mide la diferencia porcentual entre la subida de los sueldos y el incremento tarifario, es decir, el porcentaje que nos roban.)
La sangría aumenta año tras año y no me refiero al refresco que tanto agrada al sector turístico…

Bien, el texto empieza a continuación. Esto no ha sido más que una introducción informativa para activar tu “mala leche”. Si al conocer estos datos, has sentido una rara sensación entre el hígado y el estómago. No te asustes, eso se llama rabia. Es la típica rabia que uno siente cuando se siente burdamente estafado. Suele pasar muy a menudo cuando sondeamos la realidad social con un microscopio.
Si no te apetece leer más, quédate con estos datos que son lo más importante. Espero, al menos, que los compartas para activar la “mala leche” de otras personas.
Si decides quedarte un rato, analizaremos la realidad del metro de Barcelona, des de otra perspectiva no tan numérica, pero que refuerza la realidad de los datos:

El metro esa subciudad hostil.
Qué gran lugar el metro. Ese espacio urbano donde los haya, por donde transita tanta y tanta gente a lo largo del día y a lo largo del año. Gente tan diferente y tan igual a la vez. Lugar literario y cinematográfico por excelencia donde suceden tantísimas cosas. Lugar de encuentros, desencuentros, exhibicionismo social, intimidades, miradas, conversaciones cazadas a vuelo, vouyerismo, pero también, espacio de miradas cargadas de rutina, cansancio y tedio, de entrecejos arrugados por ir camino del trabajo, de personas absortas por la pantalla de su móvil, agresiones, agentes de seguridad, policía paseando sus armas, cámaras de videovigilancia en cada esquina, revisores acechando al prófugo, estrictas normas de “civismo”, elevadas multas, tarifas carísimas…

Poco a poco, este micromundo ha ido perdiendo cuotas de imaginario peliculero y se ha ido tornando en un lugar hostil por muchos motivos. Este espacio subterráneo intenta emular al espacio exterior en todas sus vertientes más injustas y represivas. Es curioso ver como la situación del metro actual se asemeja enormemente a la situación político-económica que se vive por encima del mismo.

La comparativa es la siguiente:
Estalla la burbuja inmobiliaria. Los bancos hacen fallida. Por el bien común de la economía de todos los ciudadanos se rescata a los bancos con dinero público (dinero de todos), ya que tal como decían “no podemos dejar caer a los bancos”. Eso sería el final de nuestros días y de nuestra existencia.

España tiene una enorme deuda exterior generada en gran medida por las decisiones de los representantes políticos y los estamentos financieros, pero por una regla de tres aún no entendida, se decide que esa deuda tiene que ser democráticamente socializada, que todos estamos en el mismo barco (cuando interesa) y que la deuda la tenemos que pagar entre todos. De la misma manera también se decide que los que han provocado la deuda, no solo no van a tener que pagarla, sino que además se van a poder lucrar de la coyuntura, a pesar de que algunos de ellos hayan sido protagonistas de importantes casos de corrupción. Eso son pequeños detalles sin importancia que el tiempo pondrá en su lugar, es decir, en el olvido.
De este modo, se decide, que por el bien de la economía y de todos los ciudadanos, se rescate a los ricos. No podemos dejar caer a los ricos aunque sean los culpables de que los pobres seamos cada vez más pobres. Qué sería de nosotros sin ellos? Eso sería el fin de nuestros días y de nuestra existencia.

Y cómo la pagamos? Con nuestro dinero, nuestros hogares y con los sacrificios pertinentes en nombre de la patria a través de los recortes sociales y laborales.
Pero claro, como la estupidez, la sumisión y la obediencia tiene un límite, mucha gente se da cuenta y chilla a los cuatro vientos que el rey está desnudo.

Entonces es cuando se decide que la desobediencia y la conciencia política no es buena para la marca España, ni para el franquiciado catalán, ni para la SL Barcelona, ni para ninguna marca registrada y por lo tanto se hace necesario aumentar la represión político-policial con nuevas leyes que amedrenten a todos aquellos que quieran salir a la calle a quemar las injusticias. Así que en nombre de la seguridad, la higiene, el civismo y al miedo a asustar a los mercados se promulgan toda una serie de leyes y normativas de control social encaminadas a que la voz de la gente se quede ahogada entre la pantalla de sus teléfonos móviles.

Sintetizando: gente rica y poderosa por sus ansias de usura e infinita ambición, provocan una crisis y generan una deuda externa que después ellos no pagan, hacen que el resto de ciudadanos (clases populares) sean los que tengan que pagarla y cuando estos protestan, lo único que se les da es mayor represión. Como decía el eslogan de una marca de ropa determinada: “La vida es chula”.

Pues bien, lo mismo sucede con la realidad del “metro” y de TMB en su defecto. Veamos:
Tal como muestran las cifras arriba expuestas, en el año 2012 y el 2014 ha habido una subida desproporcionada de las tarifas de TMB, la cual cosa se viene arrastrando de años atrás, si lo comparamos con la realidad de los sueldos de la población.

A colación de este incremento tarifario, nuestro excelentísimo sr. Alcalde de Barcelona, el Sr. Trias, salió al paso de las críticas, diciendo que TMB tiene una deuda tal, que no han tenido más remedio que realizar este incremento de los precios, ya que no es justo que esta deuda de hoy la tengan que acabar pagando nuestros hijos. Les suena de algo? Es absolutamente el mismo discurso. Calcado. El mismo mensaje, la misma lógica, la misma fatalidad (no hay más remedio) y de nuevo un chantaje emocional con dosis de infusión de miedo.

Antes era “no vamos a dejar caer a los bancos, no? Porque si lo hacemos la economía caerá y que será de todos nosotros?” o “como hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, no tenemos más remedio que apretarnos el cinturón y hacer recortes sociales para poder pagar la deuda, porque si no Europa nos tendrá que rescatar o los mercados no vendrán a invertir y será un desastre para todos…”.

Y en el metro, más de lo mismo: “cómo no vamos a aceptar una subida tarifaria para poder pagar una deuda? Vamos a ser tan malas personas de postergar esta deuda actual para que la acaben pagando nuestros hijos? Tan malos padres somos? Porque al fin y al cabo, se trata de una transporte público y por lo tanto, de todos, es decir, que todos somos un poco responsables de su buen funcionamiento, no? (a esto le llamo yo corresponsabilidad interesada).

Como se puede observar en el fondo es lo mismo: chantaje y dosis de miedo a la población para que ésta acate las imposiciones.
Esta lógica comunicativa también denota una manera infantilizada de tratar a la población: “si no hacemos lo que el papa dice, vendrá el coco y nos comerá y verdad que no queremos eso, verdad? Pues venga… pórtate bien y hazme caso…”

Pero sigamos…tal como decía nuestro alcalde, TMB tiene una importante deuda que hay que saldar. Y cómo lo van a hacer? Le van a rebajar el sueldo a los directivos de TMB? Van a asumir la deuda los gestores empresarios y políticos responsables de esta deuda? Evidentemente que no! Dónde se ha visto que impere la lógica y la coherencia. La lógica de la ilógica es la que lleva las riendas de nuestros días. Y entonces quién la va a pagar? Pues los usuarios del transporte público con el “necesario” incremento de las tarifas. Pero los usuarios de transporte público, es decir las clases populares, somos los responsables de esta deuda? Pues claro, que no, pero eso es un detalle sin importancia, si lo hacen los gobiernos, no lo va a hacer TMB? No van a ser menos. Hay que copiar al papa Estado, que le ha ido muy bien la fórmula.

Es decir, más de lo mismo. De nuevo tenemos a la población pagando una deuda que no es suya, pero que no hay más remedio que pagar por el bien de todos y de nuestros hijos, claro…

Pero aquí no se acaba todo, tal como sucede en la actualidad política, siempre hay quien ante las injusticias decide rebelarse y lo mismo sucede en el metro. Ante la precaria situación económica de mucha gente, aumenta el número de personas que de una forma u otra deciden colarse para poder moverse por la ciudad. Hay quien lo hace por subsistencia y otros por digna rebeldía al tomar conciencia de la estafa a la que están sometidos y hay quien lo hace por ambas cosas, evidentemente.

Y qué hace TMB ante la protesta y la desobediencia? Pues lo mismo que el papa Estado, solo faltaría…Aumenta el control y la represión para infundir miedo y que todo el mundo cumpla la norma. Y eso cómo la hacen? Pues en el año 2012 subieron un 100% la multa por no validar correctamente el billete. Pasaron de 50 euros a 100 euros. Y al mismo tiempo han incrementado el número de agentes de seguridad, revisores y de controles por toda la red de transporte público. Actualmente es muy habitual encontrarte por los pasillos del metro controles de revisores pidiendo el billete, que se asemejan en forma y casi actitud, a auténticas redadas policiales: seis o siete revisores con sus máquinas, dos o tres guardias de seguridad con sus perros y los usuarios del metro pasando uno a uno sin salida posible.

No tienen reparos en invertir en control. Se trata de una doble puñalada consciente. Es decir, suben los precios de forma desproporcionada en relación al incremento de los sueldos (primera puñalada) y como saben que la gente tiene problemas económicos y muchas más personas se van a intentar colar, aumentan el control, para que no lo puedan hacer o se les aplique la sanción (segunda puñalada).

Como suele suceder en la situación política general, en vez de intervenir en la raíz de los problemas, se intentan atajar tan solo las consecuencias derivadas. En este caso, lo importante no es que a la gente no pueda pagar el transporte público o le suponga una carga económica mensual desmesurada, sino que la gente se cuele. Eso es lo que les importa y no se plantean cuál es el motivo. Es muy probable, que si existieran unas tarifas populares para el transporte público, como sucede en otros países, no haría falta invertir tanto dinero en el control. Es un pez que se muerde la cola.

Pero el aumento de control en el metro adquiere también otras formas más sutiles, que son las que hacen del metro un lugar cada vez más hostil. El virus de la normativización de nuestra vida, impulsada por la ley de civismo de la ciudad de Barcelona, donde cada vez hay más actos que están prohibidos o excesivamente regularizados bajo sanción económica, ha conquistado también el espacio subterráneo del metro. No se puede “mendigar” de ninguna manera y la gente que lo hace, ya sea a viva voz o regalando unos minutos de música, tienen que estar jugando siempre al gato y al ratón con los guardias de seguridad, arriesgándose a sufrir la violencia que a veces, estos ejercen contra ellos y a la imposición de multas.

Así mismo, ya no se puede tocar música en cualquier lugar del pasillo del metro, sino tan solo en aquellos lugares indicados, donde solo pueden actuar aquellos artistas que han pasado una prueba de calidad y se les ha dado permiso. Justamente eso es lo que también sucede en las calles de Barcelona. La ciudad cuadriculada, normativizada y predecible invade también sus túneles subterráneos.

Y ya no perderé el tiempo en hablar de las múltiples cámaras de videovigilancia que hay por todo el recinto del metro, que no dejan ni un solo rincón del mismo sin registrar, por “nuestra seguridad”, claro está…tal como dice esa voz de megafonía: “…aquesta estació està dotada de cameres de vigilancia per la seva seguretat…”. Digamos que este es otro punto importante que añade más hostilidad al lugar. Sujetos continuamente al ojo que todo lo ve amparados por la ley numero tal barra cual, etc, etc barra etc…

Para finalizar esta comparativa haremos referencia a otra nueva coincidencia entre estos dos mundos que son el mismo:
Las élites políticas que gobiernan el país cobran unas cifras superlativas muy por encima de lo que muchos vamos a ganar en toda nuestra vida y al mismo tiempo son protagonistas de continuos casos de corrupción.
Pues lo mismo pasa con las élites que gestionan TMB. Actualmente se sabe que hay una 603 directivos que cobran cifras fuera de convenio y entre todos ellos suman el 15% de la masa salarial. Del mismo modo que se conoce que algunos altos cargos de dicha entidad cobran unos 100.700 euros anuales más sus pertinentes pluses.

Pero eso sí, estos seres, son los que se encargan de plagar los pasillos del metro de Barcelona con auténticas redadas en busca de la gente precaria, que no tiene ni para costear su transporte por la ciudad.

Respecto a la corrupción, no hay que buscar mucho por la red, para encontrar más de un caso. Para no extenderme más, dejo el link del último que ha salido a la luz, de malversación de fondos públicos (http://www.eldiario.es/catalunya/eldiarideltreball/directivos-TMB-cobran-pluses-ayudas_6_205489479.html).

Y en relación a los datos expuestos al principio del texto, no hay mucho que decir, pues ellos hablan por sí solos. Simplemente, que cada vez somos más pobres, ya que cada vez podemos hacer menos con nuestro dinero. A la subida de TMB, habría que añadir, el habitual encarecimiento de la vida año tras año, junto con las pertinentes subidas de los servicios y los productos básicos. Aunque centrándonos en los datos de TMB, no es que seamos más pobres porque sí, sino porque cada vez nos roban más. Las cifran claman al cielo. Se trata de un verdadero atraco a mano armada.
En definitiva, el submundo del metro se nutre y abastece del mundo exterior en todos sus hostiles matices: la misma política, los mismos chantajes a la población, la misma corrupción, los mismo mensajes manipulativos, el mismo control y represión…

Evidentemente, nada es casual. Lo macro dibuja los parámetros de lo micro y lo micro conforma lo macro. La tendencia económica-política actual se manifiesta en todos los sectores. Lo hace a nivel mundial, en los gobiernos de los países y hasta en las empresas grandes o pequeñas de cada territorio. Como fichas de dominó, todas van cayendo ante esta tendenciosa tendencia, que arremete con fuerza por ahí dónde pasa, encontrando muy poca resistencia eficaz.

Así que hoy más que nunca, la digna rebeldía y la sana desobediencia, es una obligación que deberíamos asumir para contrarrestar este saqueo al cual estamos sometidos.

Y espero que después de leer este texto, nadie sea capaz de mirar con malos ojos al ver a alguien en el metro o en el autobús que se está colando. Quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón. Cuando vivir es un lujo colarse es un derecho!

Gervasio o cómo el consumismo mata

31 Dic

Relato basado en hechos casi reales…

El señor Gervasio es una de esas personas de avanzada edad que a lo largo de su vida ha apostado por un transcurrir de austeridad y prudencia. Después de muchos años trabajando por cuenta ajena y otros muchos, dejando su esfuerzo en un negocio familiar, que actualmente regenta su hija Mari Carmen, ahora disfruta de su edad de oro gracias a su más que digna pensión, a algunos ahorrillos acumulados y al plan de pensiones que fue juntando como una hormiguita, en la misma entidad bancaria que su padre le abrió una cuenta, cuando apenas tenía tres años de vida.

Estas navidades el señor Gervasio, aburrido de tanta austeridad y cansado de ser tan comedido ha decidido tirar la casa por la ventana. Piensa entregarse abiertamente al consumo irracional y caprichoso. Estas van a ser unas navidades distintas se dice a sí mismo. Se siente generoso y con ganas de derrochar el dinero a diestro y siniestro. Ya ha vivido muchos años calculando hasta el último céntimo que gastaba y midiendo las consecuencias futuras de los posibles dispendios.

Así que los regalos de Navidad de este año van a ser como la orgía que nunca se pudo permitir durante toda su vida. Sin pensar y a lo loco: esta es la premisa bajo la que hoy ha salido a comprar a la zona más comercial de su ciudad.

Y ahí tenemos a nuestro protagonista yendo de tienda en tienda comprando sin parar entre la muchedumbre, el fuerte perfume de los ambientadores de algunas tiendas, el olor a incienso de otras y la estruendosa música que algunas gastan, que más que tiendas parecen discotecas.

Por estos agradables parajes del consumo navideño se mueve el señor Gervasio como pez en el agua. Está irreconocible, como si una sustancia rara, de esas que no superaría algunas pruebas de doping, corriera por sus venas. Ahora un regalo para su nieto, ahora otro para su nieta, otro para su bisnieto, un detalle para la portera, otro para su nieta que se la quiere mucho, otro detallito para la vecina del cuarto que muchas veces le da conversación en el ascensor, unos cuantos más para sus hijos, una tontería para el carnicero que le hace unas hamburguesas sin sal buenísimas…

Así se pasa alrededor de unas cuatro horas. No hay familiar por lejano que sea y años que haga que no lo ve, que se quede sin regalo. Ahora en esta calle, ahora en esta otra, ahora en un centro comercial, ahora en una tienda más hippie, ahora en una feria de artesanos. El Sr. Gervasio está fuera de sí. No entiende cómo ha podido vivir tantos años sin permitirse este placer que ahora está sintiendo. No se siente cansado, sino todo lo contrario, con más vitalidad y energía que nunca. No sabe cómo poner fin a este monstruo insaciable que ha despertado dentro de él. Se dice a si mismo que no va a comprar nada más, pero cuando vuelve a oler ese agradable perfume que emanan algunas tiendas no sabe contenerse y entra por si encuentra alguna cosilla que le pueda hacer gracia a una de sus sobrinas de Olite.

Finalmente decide poner punto y final a su éxtasis consumista. Más que nada, porque ya son más de las nueve de la noche y la mayoría de tiendas ya están cerrando. Ya seguirá mañana, piensa en sus adentros. Sin advertirlo, ha ido acumulando bolsas y más bolsas en sus envejecidas manos. Tantas que casi no puede con ellas. Entre bolsas, bolsitas y bolsazas, ya sean de plástico fino, plástico duro o de papel, debe llevar más de una veintena de bolsas repartidas entre las dos manos. Todo un espectáculo digno de ver.

Imagínense un octogenario caminando por una de las calles más comerciales de su ciudad con una veintena de bolsas entre las dos manos, mientras se oyen como las persianas de las tiendas van cerrando y los últimos compradores se apuran en conseguir sus más preciados objetivos navideños.
De repente, el Sr. Gervasio toma conciencia y cae en la cuenta de la gravedad del asunto. Como si el efecto del subidón de consumismo le hubiera remitido y ahora entrará en la fase resacosa del bajón. Se da cuenta que está aguantando más peso que el que su pobre cuerpo puede aguantar. Empieza a sentirse débil, siente que los brazos le fallan y que no va a poder aguantar ni una calle más con tanto peso, pero su orgullo aún no derrotado, se resiste a darse por vencido y pretende llegar hasta una de las calles principales que hay a poca distancia para coger un taxi que pueda salvar su dignidad y al mismo tiempo llevarle a casa.

A pesar de ello, duda de sus fuerzas. Siente que la gente le mira y eso aún le pone más nervioso. Ha pasado un chiquillo que se reía de él, mientras su madre le regañaba y le decía que no está bien, eso de reírse de la gente. Evidentemente la mamá riñe a su hijo, pero en ningún momento se plantea la posibilidad de ayudar a ese pobre hombre. También es cierto que llegados a ese punto, poca diferencia hay entre el Sr. Gervasio y muchas de esas personas que pernoctan en la calle y llevan consigo todas sus pertenencias ya sea fruto de la subsistencia o un agudo síndrome de Diógenes.

Un sudor frío empieza a resbalar por la frente del Sr. Gervasio, siente como sus manos no aguantan y que una de las bolsas está a punto de caérsele al suelo. Al final de la calle peatonal divisa un taxi libre estacionado. Esa luz verde le da fuerzas y a pesar de que una de las bolsas le está resbalando lentamente de las manos, empieza a ir cada vez más rápido. Toma fuerzas de dónde ya no las había y se olvida de que su cuerpo ya no podía más y que por muy verde que estuviera la luz del taxi, unos cincuenta metros, siguen siendo muchos metros, en según qué circunstancias y ésta es una de ellas.

La bolsa que le estaba resbalando de las manos, con la carrera hacia el taxi, también acelera su escurrimiento, hasta que sin llegar a caerle, acaba a la altura de sus pies, con tal mala suerte que pisa el plástico de la bolsa justamente cuando había cogido una importante carrerilla hacia adelante.

Así que el Sr. Gervasio tropieza con una de sus propias bolsas y cae al suelo. Es una de esas caídas que, el que la padece, la vive como si fuera a cámara lenta. Va viendo cómo va cayendo, que inexorablemente se va a dar contra el suelo, pero no puede hacer nada al respecto para impedirlo. En un primer momento, sus gastados per aún en cierto funcionamiento, reflejos, le dicen que tiene que poner las manos por delante para poder protegerse de esa irremediable caída, pero es imposible, ya que tiene las manos repletas de bolsas, que no suelta mientras va cayendo hacia el suelo, como si de un bloque de hielo se tratara.

El Sr. Gervasio, cuando se da cuenta que no va poder hacer nada por protegerse de la caída, en esas milésimas de segundo mientras va cayendo, apercibe que esa caída va a ir en serio, que las consecuencias no van a ser pequeñas y maldice la hora en que le dio por salir a hacer todas esas malditas compras.

Y es en el instante en que su cuerpo va cogiendo cada vez más velocidad y como un saco va acercándose peligrosamente al suelo en que toma conciencia de que su cuerpo no va aguantar. Su mente hace uno de esos rápidos cálculos, casi inconscientes, que nadie sabe cómo los hace, pero nunca fallan y cae en la cuenta de que el impacto que va a recibir su cabeza en el suelo va a ser tan grande que va a superar en creces la debilidad de su cuerpo e irremediablemente va a morir en el acto. Digamos que el Sr. Gervasio profetiza su propia muerte un instante antes de que llegara. Es protagonista de la crónica de una muerte anunciada, en este caso, la suya.

Y en efecto, así sucede. Al intentar acelerar para llegar al taxi, pisa una de las bolsas que llevaba en la mano y cae estrepitosamente al suelo, dándose un certero golpe en la cabeza que le provoca una muerte instantánea.

Se puede ver al Sr. Gervasio tirado en el suelo, con un sinfín de regalos que acababa de comprar rodeando su cuerpo y un hilillo de sangre saliéndole de la frente y manchando el pavimento de la calle, justo a cinco metros de un taxi con la luz verde encendida.

Nadie se preocupó de hacerle una autopsia al Sr Gervasio, pero si le hubieran hecho, claramente hubieran detectado, que este buen hombre había muerto, de un brote tardío de consumismo irracional. Ese fue el año, que la familia del Sr. Gervasio recibió más regalos. No hay mal que por bien no venga. Feliz navidad.

LLamamiento a todos los ricachones del mundo

25 Nov

(Se trata de un spot publicitario. En la imagen se puede ver un ser entusiasta muy parecido a mi, pero sin ser yo. Habla directamente a la cámara con esa energía que emanan esos peculiares especímenes televisivos que protagonizan los programas de teletienda a altas horas de la madrugada)

“Fináncieme la vida y no se arrepentirá! Si usted..usted que tiene tanto dinero y no sabe qué hacer con él…usted que está aburrido de su vida de tantas cifras que tiene en su cuenta bancaria, usted que en toda su vida no alcanzará a gastar nunca la elevada cuantía de billetes que guarda por entre bancos, inversiones y paraísos fiscales. Tenga el placer de saborear en su propio paladar las mieles del altruismo: dar sin pedir nada a cambio, tan solo por el placer de dar! Es una experiencia que nunca olvidará!

Seguramente se preguntará cómo puede hacerlo. Debe estar deseoso de descubrirlo. Pues bien, le explicaré:

Des de bien joven me di cuenta de que esto del trabajo era un absurdo sin sentido, una trampa en la que todos caemos, porque en teoría, no hay más remedio que pasar por el aro si quieres tener algo que llevarte a la boca. Ya cuando hice mis primeros pinitos laborales, me aterró la idea de que a partir de ese momento, hasta los sesenta y cinco años (aprox.) iba a tener que estar cuarenta horas semanales (los que pueden), metido en un trabajo naufragando entre horarios, jefes, normativas internas, broncas, estrés laboral y cualquiera de sus sucedáneos. Pero que despropósito es este?- pensaba- pero quién se han creído que son estos para secuestrar mi tiempo? Para secuestrar, en definitiva, gran parte de mi vida? Al final, uno acaba mutando; sin remedio alguno se convierte en lo que trabaja y su vida acaba girando en torno a ello. Soy lo que trabajo.

Por este motivo y por otros muchos que no vienen al caso, me dirijo a usted para que sea valiente y tenga la osadía de financiar mi vida. Tampoco pido mucho…pongamos unos 1200 euros mensuales, que evidentemente cada año tienen que ir incrementándose en función de la carestía de la vida. Qué son 1200 euros mensuales para usted? Nada, verdad? Calderilla que se puede gastar en un fin de semana o una noche seguramente. Yo no le voy a dar nada a cambio. Eso sí, se gana un amigo para toda la vida. Si quiere, de vez en cuando podemos ir a hacer un café, teniendo el placer de pagarlo usted, evidentemente. Y no se preocupe por mí, no vaya a pensar que me voy a aburrir sin tener que trabajar, ni que voy a perderme la oportunidad de dignificar mi vida con el trabajo (eso se lo dejo para usted si le apetece y tiene ganas de explorar ese tipo de dignificación). Le puedo asegurar que seré completamente feliz teniendo todo el tiempo del mundo para mí y para con la gente que quiero. Mi cabeza es un hervidero de cosas por hacer y por vivir al margen del trabajo.

Así que anímese, no tenga vergüenza, financie mi vida! Si quiere lo podemos tratar como un secretillo inter nos, por si no le apetece que se enteren los de su misma índole. Tranquilo que no me voy a tomar como un acto de caridad, ni mucho menos, y aunque así lo fuera, qué más da, rompamos la normas, no le parece? Si al fin y al cabo yo consigo lo que deseo y al mismo tiempo, le facilito el placer de experimentar en sus carnes la generosidad y la solidaridad hacia el prójimo.

También se lo puede tomar como un místico acto de justicia para resarcirse de toda la miseria y sufrimiento causado por los de su especie a lo largo de la historia. ( por favor, este último punto no se lo tome como un ataque personal, no quisiera herir sensibilidades insensibles).

Pues eso mismo: Amigos ricachones del mundo quién de vosotros quiere tener el placer de financiar mi vida? Financien mi vida! No se arrepentirán!!”

Mientras, la persona parecida a mi sin ser yo, dice sus últimas palabras, se puede ver un rotulo en la parte baja de la televisión que reza así:
“las dos primeras personas en llamar tendrán la posibilidad de comprarme una bicicleta en condiciones, de 500 euros para arriba. gracias!

(si recibo más de una solicitud me acojo al derecho a realizar una rigurosa selección a través de una meticulosa entrevista personal. Prometo ser lo más parcial posible y dejarme sobornar)

la corrupción política es un invento de las turbas rojo-judio-masónicas

18 Nov

Nadie es culpable, todos son inocentes, beatos, santos, aspirantes a sentarse en el cielo a la derecha del señor. Nadie ha hecho nada y todos dicen haber actuado correctamente: según predisponen las leyes, normativas u ordenanzas.

Todos son víctimas de un complot que magistralmente han urdido contra ellos. Todos ven tras las acusaciones sufridas tendenciosas intenciones de sus enemigos políticos u económicos. Nadie ha roto un plato nunca y si lo han hecho siempre ha sido por el bien de la comunidad, de la economía o porque seguían estrictas órdenes de sus superiores. Nadie da la cara. Son profesionales en hacerse los suecos, salirse por la tangente, esconder la cabeza bajo las alas como hace la avestruz y en mirar hacia otro lado. Grandes profesionales!

También se les da muy bien echar continuamente pelotas fuera y pasar la patata caliente a otros. Esto lo suelen hacer con gran maestría. Es parte de su legado de clase que les ha ido acompañando des del principio de los tiempos. Lo tienen instalado en el código genético de su discurso, en ese discurso que traen de serie en el chasis de sus jorobas carcomidas por los gusanos que nunca gustaron de simples manzanas, sino de la putrefacta carne de la carroña. Se trata de ese ancestral discurso que nace del maloliente pus de un sinfín de lenguas muertas y que se nutre de la sangre esclava de los cuerpos ajenos.

Son todos unas víctimas, unas pobres víctimas, que se les acusa injustamente de fechorías que ellos juran y perjuran que no han hecho y cuál pupilos en sus clases claman un grito al cielo justificando sus actos diciendo que “el profe les tiene manía…”.

La palabra vergüenza se queda corta para describir lo que estos seres deberían sentir si tuvieran algo de sangre en sus rostros. Es más, la palabra vergüenza tiene alguna acepción en su significado demasiado bella para que tenga nada que ver con estos entes amorfos de alma. Sienten vergüenza los niños, las niñas, las personas tímidas, humildes o inocentes, tiene que ver con aquello vulnerable de todos nosotros que nos da miedo mostrar. Algo que es totalmente alejado y opuesto a la naturaleza de estos carroñeros urbanos. Ellos no son capaces de sentir nada de esto. La palabra vergüenza no aparece en su íntimo diccionario. Aparece otro tipo de palabras mucho más lúgubres y funestas, que suelen venir acompañadas de fondo por la melodía de la sonrisa de una hiena.

Pero no voy a gastar mi tiempo analizando lo que pueden sentir estos seres de caspa engominada, prefiero centrarme en el asco y la violencia que me producen a mí. La violencia que me crea cada vez que veo sus caras en los telediarios esgrimiendo las mismas palabras de siempre, tratando al resto de la humanidad de deficientes mentales, esperando una y otra vez que se les crea.

Resulta como una bofetada en el mismo centro de mi dignidad, un profundo navajazo a la inteligencia individual y colectiva. La violencia que genera el hecho que mientras estos dinosaurios de salón se atreven a reírse de nosotros sin tapujos y mirándonos a la cara pidiéndonos nuestra condescendencia, otros tenemos que estar quitándole las mil y una capas a la cebolla de nuestra miseria. Esta es la clase de violencia que sustenta el sistema o mejor dicho que lo define, para la cual no les hace falta armas para activarla, pero evidentemente y en último término, sí para salvaguardarlo cuando es necesario.

Aunque de todos es sabido que las verdaderas armas que conforman el cuerpo de este moderno canibalismo (perdón, quería decir capitalismo) no producen ninguna herida en la piel, sino en las profundidades del cerebro, gracias a intervenciones quirúrgicas de alta precisión. Dichas armas de bajo pero profundo calibre, adoptan la forma de las palabras de los políticos, los mensajes publicitarios, la campañas cívico- pedagógicas de los ayuntamientos, la intoxicación desinformadora de los mass media…

Pero bueno, sigamos jugando a enviarnos continuamente divertidos whatsapp’s y fumemos cigarros electrónicos que eso sí que mola!!

Eufemismos y otros contubernios que justifican un homicidio:

17 Nov

poema para ser leído a dos voces y una sola rabia…

“Mala praxis”, (y cuál es la buena praxis de la policía?)

ejecución irreglamentaria del protocolo de contención de una persona, (El Sindicato Unificado de la Policía (SUP) considera que hay que mejorar la formación de los agentes en busca de más serenidad)

presunción de inocencia, (hasta que no se demuestre lo contrario la historia nos dice que ellos son los asesinos y los torturadores)

resistencia a la autoridad, (pues claro, como tiene que ser…solo faltaría…)

democracia, (demoqué? Pasapalabra…)

ramón espadaler, (cómplice d’assassinat)

CIU (cómplices d’assassinat)

“és acceptat que en un procés de reducció s’ha de fer servir la “mínima” força possible per que sigui efectiva” (espadaler: mentider i cómplice d’assassinat)

homosexual y encima del raval! (empresari del gayxample)

mercé homs (cómplice d’assassinat)

extralimitació policíaca: “se les fue la mano” (las manos, lo puños, las patadas, las porras, el agua para limpiar la sangre…)

ERC, (cómplices d’assassinat)

“mientras no se demuestre lo contrario los agentes de la autoridad en el ejercicio de sus funciones lo hacen en el marco de la ley” (Jorge Fernández Díaz: aquí queda bien claramente explicitado que una de las funciones de la policía es matar a gente en el marco de la ley, es decir, matar legalmente. Se autodelata)

“Hemos tenido que reducirlo por la fuerza en el suelo”, (assassins)

policía democrática (assassins)

“el loco éste se ha desmayado”, (mentiders)

porras extensibles como medida de autodefensa ante una persona inmovilizada en el suelo,

Manel Prat, (assassí)

“el propio detenido se ha golpeado la cabeza, contra el suelo”, (cínics)

error policial, (cínics)

policía propera al servei dels ciutadans… (hipòcrites)

Como decían antiguamente cuando aplicaban la ley de fugas:
“…el detenido se intentó dar a la fuga y no tuvimos más remedio que disparar a matar”

“ no tuvimos más remedio que reducirlo a la fuerza…”
“no tuvimos más remedio que golpearlo”
“no tuvimos más remedio que dejar que se golpeara su propia cabeza contra el suelo”
“no tuvimos más remedio que utilizar la mínima fuerza posible para ser efectivos”
“no tuvimos más remedio que ser efectivos”
“no tuvimos más remedio que ejercer nuestras funciones en el marco de la ley”

(a partir de aquí las dos voces se solapan de forma caótica y creando una espiral in crescendo de rabia)
“no tuvimos más remedio que matar…”
“no tuvimos más remedio que matar…”
MOSSOS ASSASSINS

“no tuvimos más remedio que matar…”
LA POLICIA TORTURA I ASSASSINA
“no tuvimos más remedio que matar…”
MOSSOS ASSASSINS

“no tuvimos más remedio que matar…”
LA POLICIA TORTURA I ASSASSINA
“no tuvimos más remedio que matar…”
(en el último versos las dos voces se funden en una sola como explosión final de la espiral in crescendo de rabia)
LAS PAGARÉIS TODAS!!!

saldremos a la calle por enésima vez

10 Nov

Saldremos a la calle por enésima vez,
aguijonearemos a la rutina por todos sus flancos,
demoleremos lo gris de la ciudad
a golpe de encontrarnos codo a codo,
escribiremos el nombre de nuestra rabia
y el apellido de nuestros deseos
por todos los muros,
asaltaremos a la noche
para conquistar gramo a gramo
los minutos de nuestro día
y venceremos como se vence
cuando nuestros ojos reconquistan
el brillo de la alegría robada…