Archivo | desvaríos varios RSS feed for this section

HAY GENTE QUE NO SE MERECE EL AIRE QUE RESPIRA

7 Mar

Olli Ilmari Rehn político finlandés, actual comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios ha dicho que en España: “hay margen para aumentar más la competitividad de la economía española, conteniendo los costes laborales mediante la moderación salarial y el aumento de la productividad”. Qué quiere decir este señor con estas palabras? Cuál es la recomendación que nuestra mama Europa en boca de esta alimaña nos pretende hacer llegar? Que aún nos debemos bajar más los sueldos, que aún podemos trabajar más por menos dinero y que aún podemos ser un poco más esclavos. Lo peligroso es que nos tienen tan poco miedo que tienen la desfachatez de decirnos esto a la cara y quedarse tan tranquilos. En fin, podría dar una ristra de argumentos político-económico-sociales y éticos para rebatir estas funestas palabras, pero no voy a perder mi tiempo en ello porque caen por su propio peso, pero no voy a dejar pasar la oportunidad de expresar toda la violencia que este señor y su mensaje me causa. Prefiero sacarla para fuera antes de que se me enquiste en mi pecho.
Sr. Oli Ilmari Rehn, le maldigo a usted, a toda su descendencia y a toda su ascendencia, ya sé que quizás no tengan la culpa, pero asuma las consecuencias y en todo caso, se lo hubiera pensado antes; que sus propias palabras le carcoman las entrañas y le devoren el cerebro neurona a neurona, que la piel se le caiga a tiras, que de sus ojos nazcan gusanos y se almuercen su lengua las cucarachas; que sea infeliz toda su vida, que se sienta siempre solo y que nadie le ame por el resto de sus días; que fajos de sus sucios billetes metidos en su boca le obstruyan la respiración pero sin llegar a matarle, sintiendo el sufrimiento a plena conciencia; que todo el dolor causado por usted y los de su calaña se vuelva en su contra y aguijonee cada uno de sus músculos al caminar y que un día, por fin la justicia se haga carne, nos encontremos frente a frente en la trinchera y que la piedad no me acompañe. Hay gente que no se merece el aire que respira, sin más.

Anuncios

Gervasio o cómo el consumismo mata

31 Dic

Relato basado en hechos casi reales…

El señor Gervasio es una de esas personas de avanzada edad que a lo largo de su vida ha apostado por un transcurrir de austeridad y prudencia. Después de muchos años trabajando por cuenta ajena y otros muchos, dejando su esfuerzo en un negocio familiar, que actualmente regenta su hija Mari Carmen, ahora disfruta de su edad de oro gracias a su más que digna pensión, a algunos ahorrillos acumulados y al plan de pensiones que fue juntando como una hormiguita, en la misma entidad bancaria que su padre le abrió una cuenta, cuando apenas tenía tres años de vida.

Estas navidades el señor Gervasio, aburrido de tanta austeridad y cansado de ser tan comedido ha decidido tirar la casa por la ventana. Piensa entregarse abiertamente al consumo irracional y caprichoso. Estas van a ser unas navidades distintas se dice a sí mismo. Se siente generoso y con ganas de derrochar el dinero a diestro y siniestro. Ya ha vivido muchos años calculando hasta el último céntimo que gastaba y midiendo las consecuencias futuras de los posibles dispendios.

Así que los regalos de Navidad de este año van a ser como la orgía que nunca se pudo permitir durante toda su vida. Sin pensar y a lo loco: esta es la premisa bajo la que hoy ha salido a comprar a la zona más comercial de su ciudad.

Y ahí tenemos a nuestro protagonista yendo de tienda en tienda comprando sin parar entre la muchedumbre, el fuerte perfume de los ambientadores de algunas tiendas, el olor a incienso de otras y la estruendosa música que algunas gastan, que más que tiendas parecen discotecas.

Por estos agradables parajes del consumo navideño se mueve el señor Gervasio como pez en el agua. Está irreconocible, como si una sustancia rara, de esas que no superaría algunas pruebas de doping, corriera por sus venas. Ahora un regalo para su nieto, ahora otro para su nieta, otro para su bisnieto, un detalle para la portera, otro para su nieta que se la quiere mucho, otro detallito para la vecina del cuarto que muchas veces le da conversación en el ascensor, unos cuantos más para sus hijos, una tontería para el carnicero que le hace unas hamburguesas sin sal buenísimas…

Así se pasa alrededor de unas cuatro horas. No hay familiar por lejano que sea y años que haga que no lo ve, que se quede sin regalo. Ahora en esta calle, ahora en esta otra, ahora en un centro comercial, ahora en una tienda más hippie, ahora en una feria de artesanos. El Sr. Gervasio está fuera de sí. No entiende cómo ha podido vivir tantos años sin permitirse este placer que ahora está sintiendo. No se siente cansado, sino todo lo contrario, con más vitalidad y energía que nunca. No sabe cómo poner fin a este monstruo insaciable que ha despertado dentro de él. Se dice a si mismo que no va a comprar nada más, pero cuando vuelve a oler ese agradable perfume que emanan algunas tiendas no sabe contenerse y entra por si encuentra alguna cosilla que le pueda hacer gracia a una de sus sobrinas de Olite.

Finalmente decide poner punto y final a su éxtasis consumista. Más que nada, porque ya son más de las nueve de la noche y la mayoría de tiendas ya están cerrando. Ya seguirá mañana, piensa en sus adentros. Sin advertirlo, ha ido acumulando bolsas y más bolsas en sus envejecidas manos. Tantas que casi no puede con ellas. Entre bolsas, bolsitas y bolsazas, ya sean de plástico fino, plástico duro o de papel, debe llevar más de una veintena de bolsas repartidas entre las dos manos. Todo un espectáculo digno de ver.

Imagínense un octogenario caminando por una de las calles más comerciales de su ciudad con una veintena de bolsas entre las dos manos, mientras se oyen como las persianas de las tiendas van cerrando y los últimos compradores se apuran en conseguir sus más preciados objetivos navideños.
De repente, el Sr. Gervasio toma conciencia y cae en la cuenta de la gravedad del asunto. Como si el efecto del subidón de consumismo le hubiera remitido y ahora entrará en la fase resacosa del bajón. Se da cuenta que está aguantando más peso que el que su pobre cuerpo puede aguantar. Empieza a sentirse débil, siente que los brazos le fallan y que no va a poder aguantar ni una calle más con tanto peso, pero su orgullo aún no derrotado, se resiste a darse por vencido y pretende llegar hasta una de las calles principales que hay a poca distancia para coger un taxi que pueda salvar su dignidad y al mismo tiempo llevarle a casa.

A pesar de ello, duda de sus fuerzas. Siente que la gente le mira y eso aún le pone más nervioso. Ha pasado un chiquillo que se reía de él, mientras su madre le regañaba y le decía que no está bien, eso de reírse de la gente. Evidentemente la mamá riñe a su hijo, pero en ningún momento se plantea la posibilidad de ayudar a ese pobre hombre. También es cierto que llegados a ese punto, poca diferencia hay entre el Sr. Gervasio y muchas de esas personas que pernoctan en la calle y llevan consigo todas sus pertenencias ya sea fruto de la subsistencia o un agudo síndrome de Diógenes.

Un sudor frío empieza a resbalar por la frente del Sr. Gervasio, siente como sus manos no aguantan y que una de las bolsas está a punto de caérsele al suelo. Al final de la calle peatonal divisa un taxi libre estacionado. Esa luz verde le da fuerzas y a pesar de que una de las bolsas le está resbalando lentamente de las manos, empieza a ir cada vez más rápido. Toma fuerzas de dónde ya no las había y se olvida de que su cuerpo ya no podía más y que por muy verde que estuviera la luz del taxi, unos cincuenta metros, siguen siendo muchos metros, en según qué circunstancias y ésta es una de ellas.

La bolsa que le estaba resbalando de las manos, con la carrera hacia el taxi, también acelera su escurrimiento, hasta que sin llegar a caerle, acaba a la altura de sus pies, con tal mala suerte que pisa el plástico de la bolsa justamente cuando había cogido una importante carrerilla hacia adelante.

Así que el Sr. Gervasio tropieza con una de sus propias bolsas y cae al suelo. Es una de esas caídas que, el que la padece, la vive como si fuera a cámara lenta. Va viendo cómo va cayendo, que inexorablemente se va a dar contra el suelo, pero no puede hacer nada al respecto para impedirlo. En un primer momento, sus gastados per aún en cierto funcionamiento, reflejos, le dicen que tiene que poner las manos por delante para poder protegerse de esa irremediable caída, pero es imposible, ya que tiene las manos repletas de bolsas, que no suelta mientras va cayendo hacia el suelo, como si de un bloque de hielo se tratara.

El Sr. Gervasio, cuando se da cuenta que no va poder hacer nada por protegerse de la caída, en esas milésimas de segundo mientras va cayendo, apercibe que esa caída va a ir en serio, que las consecuencias no van a ser pequeñas y maldice la hora en que le dio por salir a hacer todas esas malditas compras.

Y es en el instante en que su cuerpo va cogiendo cada vez más velocidad y como un saco va acercándose peligrosamente al suelo en que toma conciencia de que su cuerpo no va aguantar. Su mente hace uno de esos rápidos cálculos, casi inconscientes, que nadie sabe cómo los hace, pero nunca fallan y cae en la cuenta de que el impacto que va a recibir su cabeza en el suelo va a ser tan grande que va a superar en creces la debilidad de su cuerpo e irremediablemente va a morir en el acto. Digamos que el Sr. Gervasio profetiza su propia muerte un instante antes de que llegara. Es protagonista de la crónica de una muerte anunciada, en este caso, la suya.

Y en efecto, así sucede. Al intentar acelerar para llegar al taxi, pisa una de las bolsas que llevaba en la mano y cae estrepitosamente al suelo, dándose un certero golpe en la cabeza que le provoca una muerte instantánea.

Se puede ver al Sr. Gervasio tirado en el suelo, con un sinfín de regalos que acababa de comprar rodeando su cuerpo y un hilillo de sangre saliéndole de la frente y manchando el pavimento de la calle, justo a cinco metros de un taxi con la luz verde encendida.

Nadie se preocupó de hacerle una autopsia al Sr Gervasio, pero si le hubieran hecho, claramente hubieran detectado, que este buen hombre había muerto, de un brote tardío de consumismo irracional. Ese fue el año, que la familia del Sr. Gervasio recibió más regalos. No hay mal que por bien no venga. Feliz navidad.

LLamamiento a todos los ricachones del mundo

25 Nov

(Se trata de un spot publicitario. En la imagen se puede ver un ser entusiasta muy parecido a mi, pero sin ser yo. Habla directamente a la cámara con esa energía que emanan esos peculiares especímenes televisivos que protagonizan los programas de teletienda a altas horas de la madrugada)

“Fináncieme la vida y no se arrepentirá! Si usted..usted que tiene tanto dinero y no sabe qué hacer con él…usted que está aburrido de su vida de tantas cifras que tiene en su cuenta bancaria, usted que en toda su vida no alcanzará a gastar nunca la elevada cuantía de billetes que guarda por entre bancos, inversiones y paraísos fiscales. Tenga el placer de saborear en su propio paladar las mieles del altruismo: dar sin pedir nada a cambio, tan solo por el placer de dar! Es una experiencia que nunca olvidará!

Seguramente se preguntará cómo puede hacerlo. Debe estar deseoso de descubrirlo. Pues bien, le explicaré:

Des de bien joven me di cuenta de que esto del trabajo era un absurdo sin sentido, una trampa en la que todos caemos, porque en teoría, no hay más remedio que pasar por el aro si quieres tener algo que llevarte a la boca. Ya cuando hice mis primeros pinitos laborales, me aterró la idea de que a partir de ese momento, hasta los sesenta y cinco años (aprox.) iba a tener que estar cuarenta horas semanales (los que pueden), metido en un trabajo naufragando entre horarios, jefes, normativas internas, broncas, estrés laboral y cualquiera de sus sucedáneos. Pero que despropósito es este?- pensaba- pero quién se han creído que son estos para secuestrar mi tiempo? Para secuestrar, en definitiva, gran parte de mi vida? Al final, uno acaba mutando; sin remedio alguno se convierte en lo que trabaja y su vida acaba girando en torno a ello. Soy lo que trabajo.

Por este motivo y por otros muchos que no vienen al caso, me dirijo a usted para que sea valiente y tenga la osadía de financiar mi vida. Tampoco pido mucho…pongamos unos 1200 euros mensuales, que evidentemente cada año tienen que ir incrementándose en función de la carestía de la vida. Qué son 1200 euros mensuales para usted? Nada, verdad? Calderilla que se puede gastar en un fin de semana o una noche seguramente. Yo no le voy a dar nada a cambio. Eso sí, se gana un amigo para toda la vida. Si quiere, de vez en cuando podemos ir a hacer un café, teniendo el placer de pagarlo usted, evidentemente. Y no se preocupe por mí, no vaya a pensar que me voy a aburrir sin tener que trabajar, ni que voy a perderme la oportunidad de dignificar mi vida con el trabajo (eso se lo dejo para usted si le apetece y tiene ganas de explorar ese tipo de dignificación). Le puedo asegurar que seré completamente feliz teniendo todo el tiempo del mundo para mí y para con la gente que quiero. Mi cabeza es un hervidero de cosas por hacer y por vivir al margen del trabajo.

Así que anímese, no tenga vergüenza, financie mi vida! Si quiere lo podemos tratar como un secretillo inter nos, por si no le apetece que se enteren los de su misma índole. Tranquilo que no me voy a tomar como un acto de caridad, ni mucho menos, y aunque así lo fuera, qué más da, rompamos la normas, no le parece? Si al fin y al cabo yo consigo lo que deseo y al mismo tiempo, le facilito el placer de experimentar en sus carnes la generosidad y la solidaridad hacia el prójimo.

También se lo puede tomar como un místico acto de justicia para resarcirse de toda la miseria y sufrimiento causado por los de su especie a lo largo de la historia. ( por favor, este último punto no se lo tome como un ataque personal, no quisiera herir sensibilidades insensibles).

Pues eso mismo: Amigos ricachones del mundo quién de vosotros quiere tener el placer de financiar mi vida? Financien mi vida! No se arrepentirán!!”

Mientras, la persona parecida a mi sin ser yo, dice sus últimas palabras, se puede ver un rotulo en la parte baja de la televisión que reza así:
“las dos primeras personas en llamar tendrán la posibilidad de comprarme una bicicleta en condiciones, de 500 euros para arriba. gracias!

(si recibo más de una solicitud me acojo al derecho a realizar una rigurosa selección a través de una meticulosa entrevista personal. Prometo ser lo más parcial posible y dejarme sobornar)

Francisco o el arte de buscar trabajo por encima de tus posibilidades

3 Oct

…dedicado, como no puede ser de otra manera, a Francisco.

Francisco lleva mucho tiempo buscando trabajo, quien dice tiempo dice meses y quien dice meses dice años. Está bastante asqueado de la vida. No hay manera de que le salga algo, al menos algo decente y con cierta estabilidad. En estos dos últimos años ha tenido algún trabajo puntual y temporal, algunos extremadamente temporales. Ha trabajado de reno navideño repartiendo publicidad de una perfumería de su barrio (estaba muy mono), de cobrador del pulpo saltarín de una feria ambulante y de contador de las personas que utilizan el autobús 28 (para empresa estadística).

Evidentemente, estos trabajos tan peculiares que se los ha conseguido muy amablemente la ETT en la que está inscrito, no tienen nada que ver con ninguna de la asignaturas de la carrera de cinco años que ha cursado Francisco. Pero bueno, eso es un detalle que a Francisco, ya no le importa mucho. Afirma que este tipo de trabajos, aunque tengan mucho de absurdo, uno se lo acaba pasando bien. Bueno, excepto el día que recibió un puñetazo, bien dado, cuando trabajaba de cobrador del pulpo saltarín. Se lo propinó un adolescente tardío, de un periférico barrio de la ciudad. A él le dolió, pero lo entiende perfectamente. “Qué van a hacer estos chicos que no ven ningún futuro para ellos tal y como están las cosas…?” piensa Francisco. “Lo mínimo que pueden hacer es pegarle al cobrador del pulpo salatarín…”. Se dice a si mismo que todos somos un poco cómplices de ese puñetazo que recibió.

Francisco tuvo mala suerte. Lo echaron por dejarse pegar o mejor dicho, debido a una reciente reforma laboral que pretende defender a los pobres patronos de la picardía obrera, que ya se sabe, que son todos unos rufianes…Le dieron la baja a causa de las lesiones oculares sufridas por el puñetazo y sus jefes acogiéndose con cariño a ese nueva reforma laboral ya comentada, le dijeron que se tomara el tiempo que necesitara para recuperarse del puñetazo, vamos que no hacía falta que volviera por ahí y que si eso enviara de nuevo su currículum para el año que viene, para las próximas fiestas de su barrio. Eso sí, le dijeron que se quedaban con muy buenas referencias de él, del buen trato que dio a los clientes del “pulpo saltarín” durante los dos días que le duró el trabajo. Le felicitaron el mismo día que le dieron la carta de despido.

Pues bien, Francisco es un profesional del laberíntico arte de buscar trabajo. Hizo uno de esos cursos tan interesantes de la administración, o alguno de sus allegados, para afilar la pericia a la hora de ir en busca y captura de un trabajo. Uno de esos cursos que te enseñan a posicionarte mejor en el mercado, a saber venderte, a crear perfiles cibernéticos para hacerte visible en tu comunidad profesional, a hacer tu currículum más competitivo y a hacer excelsas cartas de presentación dignas del mejor literato. Vamos, uno de esos cursos que sirven para lavar la conciencia de aquellos que justamente son los culpables de generar cada vez más paro a través de los recortes, los despidos masivos, los ERE’s, etc.

A Francisco le quedó muy claro el concepto de buscar, en cambio el de encontrar, digamos que le está costando un poco. Por eso mismo es un gran artista buscando trabajo. Se sabe todos los trucos, todos los consejos habidos y por haber. Le han dicho que es importante que modifique su carta de presentación en función de la oferta de trabajo. Francisco tiene más de 20 modelos de cartas de presentación diferentes. Se pasa el día quemando sus párpados ante la pantalla del ordenador enviando currículums a todo lo que pesca por ahí, a diestro y a siniestro. De vez en cuando levanta la intensidad de la búsqueda y se relaja mirando en el perfil de su red social cuantos “me gusta” le han puesto en la foto que se ha hecho a él mismo, buscando trabajo frente el ordenador.

Al principio solo enviaba a aquellas ofertas que tenían que ver con su profesión, pero visto lo visto ha dejado de tener miramientos y piensa que es una oportunidad magnífica para aprender nuevas cosas, aunque se haya tirado cinco años estudiando y pagando una carrera que ahora le sirve de mucho en las charlas que tiene con sus colegas. Francisco estudió una de esas carreras de humanidades que enriquecen sumamente el alma, el espíritu y el intelecto, pero cuesta Dios y su padre encontrar una sola oferta de trabajo en toda la red. Pero al fin y al cabo, el saber no ocupa lugar piensa Francisco, que le quiten lo “bailao” a su henchido enriquecimiento espiritual.

Está suscrito a más de 15 páginas de búsqueda de trabajo, las cuáles visita religiosamente cada día. Son todas esas páginas que empiezan por “info” y siguen con cualquier palabra relacionada con el trabajo: infojobs, infofeina, infocurro, infotrabajo, infotrabajavago, infolotienesclaroparaencontrarcurro, infoquetrabajetupadre e infolamadrequelosparióatodosjuntos (perdón se me ha visto el plumero)… Ha tenido que rellenar quince formularios diferentes para meter en todas, la misma información, es decir sus datos y su currículum, una tarea sumamente divertida y atractiva con la que Francisco ha podido disfrutar plenamente.

Pues así se pasa todos los días Francisco junto a la computadora. No se le escapa ni una sola oferta de trabajo que pudiera ser de su interés. Está a la que salta. Hace un tiempo tenía pareja, pero evidentemente era inasumible. Tenía que elegir entre tener pareja o buscar trabajo. Tenía ciertas dudas, pero finalmente fue su pareja quien eligió por él.

Se pasa tanto tiempo buscando trabajo, ocupa tanto tiempo en su vida, dándole dedicación exclusiva y refinando cada vez más el arte literario de sus cartas de presentación, que ha decidido incluirlo en su currículum, dentro del apartado de “experiencia laboral”: “…larga experiencia en buscar trabajo…”.

Francisco añora esos tiempos en que las ofertas de trabajo eran entendibles y las profesiones tenían nombre fáciles de decir: camarero, mozo de almacén, ayudante de cocina, lampista…
Ahora resulta un poco diferente. Encuentra ofertas de trabajo que parecen un jeroglífico. Es difícil saber que funciones se desempeñan detrás de esos raros nombres tales como “product manager, comercial juniorpimec, Verificador-BECARI, teleconcertador APIMEC, italian fashion advisors, comercial sector packaging group organigrama, portador de benestar físic i financer”.
Qué debe hacer una verificador? Que es lo que verifica? Y un teleconcertador? Qué teleconcerta? Y el italian fashion? Eso no es un italiano fashion (aunque parezca una redundancia)? Y un portador de bienestar físico y financiero? Tendrá algo que ver con alguna secta? Se pregunta Francisco a sí mismo.

Dicen que después de pasarse tanto tiempo buscando trabajo, Francisco ha acabado desquiciándose. Ha decidido enviar currículums a ofertas donde sabe que no tiene ninguna posibilidad. Como amigo íntimo que soy de él, sé que no es que esté desquiciado, simplemente es que ya está hasta el moño. No es más que una pequeña forma de rebelión. Una manera de burlarse de todo esté patético entramado de sin vida. Como mínimo de este modo se lo pasa un poco mejor. Puestos a no encontrar trabajo, al menos se divierte.

Envió su currículum a una empresa que ofertaba un puesto de arquitecto. En la carta de presentación les decía: “…ya sé que no soy arquitecto, pero aprendo rápido…”. Envió otro a una oferta de abogado y en la carta les puso: “…no tengo la carrera de derecho pero acostumbro a ser muy puntual…”. Otro, lo envío a una oferta de médico a un importante hospital de su ciudad, explicando en la carta de presentación: “…si escudriñan un poco entre mi currículum de seguida verán que no tengo la carrera de medicina, pero me encanta el ambiente de los hospitales y sus máquinas de café…”.

Así empezó a centrarse en aquellas ofertas de trabajo que podría ser rechazado tajantemente. Le hacía gracia pensar que su estupidez estaba robando un poco de tiempo al personal de recursos humanos de las múltiples empresas a las que enviaba sus currículums suicidas. Saber que detrás de la pantalla había alguien recibiendo su email, leyéndolo, abriendo el archivo adjunto del currículum junto con la carta de presentación y durante unos segundos ser el protagonista de la vida laboral de esas personas ajenas, que al leer su carta de presentación pensarían algo así como: “…pero este tipo está loco..”. Le encantaba saber que durante unos segundos iba a ocupar un pequeño espacio en el pensamiento de esas ratas de oficina que él nunca iba a conocer. Francisco se lo tomaba como una absurda, pero divertida forma de venganza.

Él último currículum que ha enviado ha sido a una oferta de trabajo en la que buscaban a una chica. En su carta de presentación les puso: “…sé que están buscando a una mujer, pero supongo que sabrán que el género es una construcción social, no?”. Este comentario es debido a algunas de las lecturas que realizó cuando salía con una chica que estaba metida dentro del movimiento transfeminista.

Lo bueno del caso es que una vez, llegaron a llamarle. Había enviado un currículum a una importante empresa informática y le citaron para una entrevista. En la carta de presentación puso que “… no tenía mucha idea sobre programación informática, pero que de pequeño jugaba mucho con los juegos de cassette de su Amstrad CPC 464”. Pues dicha carta pasó todos los filtros posibles de la burocracia de esa empresa y hace una semana fue a hacer la entrevista. Evidentemente no duró ni un minuto sentado en la butaca de ese enorme despacho. Le dijeron que “muchas gracias por su interés, pero que podía seguir jugando con su Amstrad…” y una persona de recursos humanos se llevó un buen “rapapolvo” por parte del director general. Pero Francisco salió contento de esa entrevista porque en la sala de espera conoció a una chica que estaba en una situación muy parecida a la de él. Otra profesional en el arte de buscar trabajo y no encontrar. Han quedado para ir al cine el próximo sábado (evidentemente un cine gratuito y a la “fresca” que hacen en su barrio. No pueden permitirse un cine de butaca afelpada, palomitas y oscuridad completa. Eso son lujos de otros tiempos…).

Se dice a si mismo que quizás ha llegado el momento de desengancharse del trabajo o mejor dicho de la búsqueda de esa quimera, la cual si alguna vez consigue tendrá que sufrir sus horarios, sus estreses, sus jefes, su falta de tiempo para él mismo, etc. Su vida le recuerda un poco a los personajes de la obra de Samuel Becket “esperando a Godot”, el cual nunca llegaba, pero en la que lo importante era la espera. La espera era algo que como mínimo llenaba sus vidas y les daba un objetivo. Así se sentía Francisco.

Decidió que poco a poco iba a pasar menos horas frente al ordenador buscando trabajo. Todo esto lo pensaba mientras elegía la camiseta que se iba a poner para la cita que tenía con la chica que había conocido en aquella sala de espera. Quizás se iban a ayudar mutuamente a desengancharse de ese malvicio de buscar trabajo como unos posesos. Aunque puede que no empezaran muy bien porque habían quedado para ver una película de un importante director argentino llamada “Entrevista de laburo”. Pero bueno, dejémosles que poco a poco vayan haciendo.

Esta última semana como tiene un poco más de tiempo ha podido compaginar el arte de buscar trabajo con la poesía. Realiza un tipo poesía denominada POESÍA LABORAL. Ayer me envió un email con su último poema, que yo ahora comparto con vosotros:
“Atentamente,
cordialmente,
se despide de usted…
Product manager,
fresador,
teleconcertador,
comercial packaging group organigrama.
Les envio mi curriculum para que lo tengan en cuenta…
Les envió mi currículum para que lo tengan en cuenta…
Les envio mi currículum para que lo tengan en cuenta…
Product manager,
fresador,
teleconcertador,
comercial packaging group organigrama.
Esperando su respuesta…
Esperando su respuesta…
Esperando su respuesta…
Product manager,
fresador,
teleconcertador,
comercial packaging group organigrama.
Gustosamente podría ampliar mi información
a través de una entrevista, entrevista, entrevista, entrevista, entrevista …de trabajo
Product manager,
fresador,
teleconcertador,
comercial packaging group organigrama.
Atentamente,
cordialmente,
se despide de usted.
Abajo el trabajo
y que te la pique un escarabajo!!!”

Francisco está muy contento de que le haya dedicado esta historia. Me dice que si alguien se entera de alguna oferta de trabajo, que esté por encima de sus posibilidades, que se la envíe a francisco@mefuemuybienenelcineconaquellachicaymestoyquitando.com. Francisco os desea una Feliz Navidad a todos, todas!!!

Rubén, el hombre cazuela.

29 Sep

Rubén es una de esas personas que le cambió la vida, completamente, la llegada del 15M, pero de alguna manera se quedó atrapado en sus inicios. Rubén se emocionaba como un niño cuando durante los primeros días del 15M, todo el mundo salía al balcón con una cazuela a hacer ruido como señal de protesta, digamos que contra todo.

Toda su finca, su vecindario, cuando llegaban las nueve de la noche era un clamor, una efervescencia tal que Rubén pensaba siempre: “…esta vez sí…esto es el inicio de algo muy gordo…las cosas van a cambiar…ya no hay vuelta atrás…”. Nunca se habría imaginado que la viejita del tercero, tan huraña y tan de derechas que parecía, tuviera una revolucionaria camuflada bajo esa piel arrugada. Él la miraba sonriente y ella le devolvía una mirada parca y recelosa. No obstante él se empeñaba en buscar complicidades donde no las había. A pesar de eso, Rubén se imaginaba que esa vecina suya, probablemente, habría estado por la calles de Barcelona, entre las barricadas, defendiendo a la ciudad del levantamiento fascista del año 36. Se la imaginaba como una de esas milicianas que salen en las fotos descoloridas de la época, con su gorro rojo y negro, un fusil en una mano y el brillo en la mirada de la que sabe que está echándole un pulso a la historia. Rubén se había hecho una gran película en su mente digna de más de un galardón. Lo que no sabía es que la señora Milagros, del tercero, salía con la cazuela, porque decía que estos del PSOE habían metido a España en la crisis y que a ver si dimitían y tomaban el poder de nuevo los del PP, que esos sí que sabían, los cuales iban sacarnos de la crisis y a dar trabajo a todo el mundo. Rubén en su ignorancia, cada día la sonreía esperando un atisbo de complicidad, pero no había manera. Siempre se encontraba esa mirada seca y dura. De hecho, un día, sacó su antiguo radio-cassette al balcón e hizo sonar la melodía de “A las barricadas” mientras arreaba con fuerza a su cacerola. Creía que éste iba a ser el guiño definitivo para que su vecina por fin le dedicara una sonrisa cómplice. Evidentemente eso no pasó y la Sra. Milagros se metió en su casa más pronto que nunca. Pero a él le daba igual. Se emocionaba al pensar que estaban juntos en ese clamor, en ese chirriar metálico de cazuelas varias, en saber que habían subido al tren de la historia y que estaban haciendo algo grande.

Al cabo de unos días, Rubén se enteró de que. a la misma hora que se convocaba la cacerolada, en una plaza de por ahí cerca se reunía la asamblea de su barrio. Estuvo dudando en si ir o no ir, pero finalmente decidió que no, que su lugar era aquel, el balcón. Pensaba que su ausencia se iba a notar, que si se iba, el nivel de decibelios de su vecindario iba a bajar y no se lo podía permitir. Había encontrado su lugar en el mundo.

Tristemente sucedió lo que tenía que suceder, a medida que los” indignados” dejaron de salir por la televisión, los fuertes golpes de cazuela fueron también decreciendo, al igual que bajan las ventas cuando un juguete deja de anunciarse por televisión. A Rubén esta involución en los decibelios de su vecindario le entristecía y le tenía muy preocupado. Aquello no podía acabar así, pensaba. Al menos por él no iba a ser, se decía a sí mismo. No iba a ser cómplice de la vorágine contrarrevolucionaria. Él siguió apostando fuertemente por la cazuela, por su vieja olla abollada por los miles de golpes que le había propinado con una cuchara. Poco a poco la gente dejó de salir al balcón para clamar al cielo con los instrumentos de cocina, hasta que llegó el día, que Rubén se quedó solo. Fue el único en toda Barcelona que salió puntual como siempre a las 9 de la noche a agitar la cazuela. Ese día a Rubén le saltó más de una lágrima y se juró a si mismo que él no pararía hasta que de nuevo la gente tomara conciencia de la importancia de la cazuela y volvieran a salir al balcón.

Así lo hizo. Rubén lleva más de ochocientos días seguidos saliendo cada día a su balcón a abollar su séptima olla. Y no de cualquier manera. Él siempre sale más fresco que una rosa, con una sonrisa en los labios y la mirada prendida en fervor revolucionario. Piensa que quizás hoy no sea el día, pero quizás mañana sí. Quizás mañana alguien le acompañe en la cacerolada y al día siguiente dos más y así se prenderá de nuevo la mecha y todo volverá a empezar. Todo habrá sido gracias a él, a su insistencia. Viéndolo a él, cualquiera diría que la Plaza Cataluña vuelve a estar ocupada.

Él no lo sabe, pero de alguna manera, se ha convertido en la voz de la conciencia de algunos de sus vecinos, que se sienten culpables por dejarle solo, aunque esos son los pocos. Cuando sale Rubén al balcón a dar como cada día su serenata, se oyen cortinas que se corren, persianas que se bajan, miradas furtivas entre visillos, algunos vecinos le insultan y hasta el niño que vive encima suyo ayer le echo una meadilla encima mientras estaba realizando su cometido diario. Pobre Rubén ahí sigue cada día, intentando despertar a la humanidad con cada uno de sus golpes, desde su pedestal urbano. Apostando fuertemente por el poder de la cazuela.

11S: El que no s’ha vist per la tele de la cadena humana per la independència.

12 Sep

-En Pep ha anat a la cadena humana per la independència amb molta il•lusió. A la persona que li ha tocat al costat li suaven molt les mans. Tot i així li ha donat la mà durant més de vint minuts. El regalim de suor del seu company de la dreta li relliscava pel seu propi braç. Li donava molt de fàstic, però ell ha aguantat. S’ho ha pres com una prova de catalanitat que ell ha pogut superar amb escreix. S’ha anat molt content a casa.
-En Frederic de Granollers ha anat a la cadena humana per la independència amb molta il•lusió. Li ha tocat a un tram d’una comarcal que no diré, per tal de guardar el seu anonimat. Quan ha arribat, els organitzadors l’han ubicat al seu pertinent lloc. Ha tingut molta mala sort, de les 400.000 persones que estaven inscrites li ha anat a tocar justament al costat d’una ex parella. Era una ex parella amb la que havia acabat molt i molt malament. Una d’aquelles relacions que havien acabat com el rosari de l’aurora. Tot i així, per no produir un daltabaix organitzatiu en el conjunt de la cadena va decidir no canviar-se de lloc. Pensava que si li havia tocat allà, doncs allà es quedava, encara que tan sols fos com una prova del seny característic de la nostra terra. A les 17.14 li va donar la mà. Mentre va durar la cadena va estar tota l’estona mirant cap a l’altre costat, tot basant-se amb aquesta idea infantil de que “si no la miro és com si no existís”. Va patir molt. Tothom cantava la tonada de la independència però a ell no li sortien les paraules, tan sols podia dibuixar un forçat somriure al rostre. Els records de la turbulenta relació li venien contínuament al cap. Va poder percebre amb els seus dits, com a la mà de la seva ex parella hi havia un anell de casada i això, no sap per què, però encara li va fer més mal. Li suaven molt les mans, tan que la suor li lliscava pel braç del pobre home que tenia a l’altre costat. Va arribar a casa amb torticolis. Des de l’aleshores el seu alegre independentisme ha quedat tenyit per una mala experiència. Diuen que se l’ha vist comprant-se un cd d’Estopa.
-Juanito o el “ñeta”, com li diuen els seus amics, és un d’aquells feixistes recalcitrants d’avançada edat que va a fer els cafès a un bar on la foto de Primo de Ribera i la de Francisco Franco presideixen el local. En Juanito pateix un trastorn esquizofrènic amb ideació delirant, el qual ha portat al seu terreny. Cada vegada que vol que passi alguna cosa, quan vol que se li compleixin els seus desitjos, canta el “cara al sol” mentalment. De vegades l’ha de cantar una vegada, d’altres dos, tres i fins a vuit vegades l’ha arribat a cantar. En Juanito viu a Catalunya, però odia a Catalunya i tot el que tingui a veure amb el separatisme català. Ha decidit apuntar-se a la cadena humana per la independència per tal d’atacar a l’enemic des de dins. Està molt content i emocionat. Se sap a si mateix com un important baluard de la pàtria espanyola. Li brillen els ulls de saber que en breus minuts serà capaç, ell sol, de boicotejar la famosa cadena humana per la independència de Catalunya. El seu pla és ben senzill. Quan estigui fent la cadena, mentalment cantarà repetidament el “cara al sol” i així els plans separatistes de tots els que l’envolten s’aniran a norris i la grandesa de la seva pàtria espanyola no es veurà esmicolada. Juanito, que és un gran professional del tema així ho va fer. Va tenir temps a cantar trenta vegades mentalment el “cara al sol”, mentre pels seus llavis sortia la tonada de in-inde-independència. Està molt orgullós de la seva facultat, ja que és capaç de cantar pel seu endins el “cara al sol” mentre parla de qualsevol cosa, sense que ningú se n’adoni. Va marxar molt feliç de la cadena. Pensa que ha fet un gran bé per la seva pàtria i que mentre ell sigui viu aquests catalans no podran trencar la unitat d’Espanya. El pobre infeliç no sap que en el fons ha estat còmplice del que més odia. Com a conseqüència del còctel de medicaments que pren pel seu trastorn mental a Juanito li suen molt les mans.
-La presidenta de l’assemblea nacional catalana ha contractat a un famós xaman noruec per preparar la cadena humana per la independència. És un d’aquests éssers que camina amb sandàlies durant l’hivern, es fa trenes a la seva barba blanca i acostuma a vestir amb pantalons i camisa blanca d’un material desconegut extremadament fi. Quan camina dona la sensació de ser molt lleuger, sembla que leviti. De fet, diuen que el seu cos esta format per èter i petites boles de porexpan i per això dona aquesta sensació de lleugeresa. Ell no ho ha dit a ningú però per sota de la seva roba te el cos embolcallat amb aquest plàstic ple de bombolletes, que a tothom li agrada petar, per tal de defensar-se de les males energies. Diuen d’ell que és l’ésser humà que te els xacres més oberts del mon. Presumeix d’haver guanyat més d’un concurs internacional d’obertura de xacres i afirma que la dilatació del seu tercer xacra es brutal, que allò dilata que dona gust. Doncs bé, aquest personatge, el nom del qual també he de mantenir en l’anonimat per la seva seguretat, ha estat l’assessor de la cadena. La seva idea era crear una cadena humana que travesses tota Catalunya, de persones agafades de la mà, amb la finalitat de crear una corrent d’energia còsmica dirigida cap a l’assoliment de la independència. Formar entre tots un sol cos que ocupés tot el territori nacional, de tal forma que la suor de la mà de la primera persona ubicada a Le Perthús, per una estranya variant de la llei de la gravetat arribés fins a la ma de la última persona a les terres de l’Ebre, que aquesta gota de suor primigènia acabés caient a terres de Castelló. Havia fet un càlcul energètic, tenint en compte tot tipus de variables còsmiques i la idiosincràsia del poble català i creia necessari un minut per que l’energia fes tot el recorregut de nord a sud. Per això era molt important que durant el primer minut tothom havia d’estar agafat de la mà. Ningú es podia separar. El futur de Catalunya depenia d’aquest minut. Tot semblava que anava bé, que s’anava a assolir la fita. El xaman ja estava pensant en la suculenta comissió que anava a cobrar, la qual utilitzaria per comprar un tipus de llavors d’una illa perduda del Pacífic, molt cara, que diuen que va molt bé, per l’obertura del segon xacra que és el que més li falla. Estava el xaman immers en aquest pensaments, quan de cop i volta en el segon 51 i a l’alçada del kilòmetre 196 de la cadena, un senyor de Múrcia, però fermament arrelat fa anys a la nostra terra, va deixar anar la mà de la seva companya de l’esquerra. A la senyora li suaven molt les mans i aquest es va separar per eixugar-se les seves mans en el pantaló. Aquest senyor de Múrcia va ser el responsable de que la corrent d’energia còsmica que provenia dels Pirineus quedés truncada. Havia trencat el flux d’energia gairebé elèctrica que connectava tots els cossos de la cadena i havia d’arribar a les terres de l’Ebre. Bé, va trencar això i els somnis de molt catalans i catalanes. Això li va provocar un fort sanglot al xaman, la qual cosa li va fer preveure el pitjor: es quedaria sense les seves estimades llavors. De cop i volta del darrera del senyor de Múrcia van aparèixer dos policies secretes i se’l van endur. Per que ningú es donés compte, van deixar al seu lloc un maniquí amb una camiseta del Barça i una barretina al cap. A aquest bon home se’l van portar a la comissaria dels mossos d’esquadra de Sant Climent de Sescebes . El tenen a un soterrani juntament amb el xaman. No pensen deixar-los en llibertat mai i sense cap tipus de judici. Saben massa. Encara no s’ha vist cap manifestació en solidaritat davant de la comissaria. Pensen que com un està mig sonat i l’altre és de Múrcia no tindran gaire recolzament.
-La Isabel i la Maria encara no saben el poder que han tingut a les seves mans. La Isabel és de Palma, però el seu fervorós amor independentista cap els Països catalans l’ha portat a participar en la cadena humana. És de les que pensa que el passat colonialista d’Espanya és quelcom funest i vergonyós, però que a l’Alguer, ubicat a la illa de Sardenya (Itàlia), es parli català es degut a la mà de Deu. De la Sra. Maria no tinc cap informació fidedigna.
Doncs aquestes dues bones senyores estaven ubicades una a cada punta de la cadena. La Isabel era la primera i la Maria la última o a la inversa depèn com es vegi. En els primers instants de la cadena quan tothom estava agafat de la mà, es podria dir que elles eren les que tenien la paella ben agafada pel mànec. Si elles haguessin volgut i haguessin corregut cap a d’alt podien haver format un cercle amb la cadena o podrien haver jugat a “l’aranya peluda” (1) amb tot el poble català. Un altre possible variant hagués estat, que si la que estava en la punta del Sud, hagués estirat en força cap a vall, tot corrent un brillant sprint, podria haver desplaçat tota la cadena i amb una mica d’esforç, voluntat i amor a la pàtria, potser, l’hagués fet arribar fins a Múrcia. No han estat conscients del seu poder atorgat per la física elemental i ara es conformen en veure les fotos que s’han fet amb el mòbil durant la diada. Son molt maques.
(1) L’aranya peluda és un joc infantil que se sol jugar als patis de les escoles, en el qual, un grup de nens i nenes s’agafen de la mà, tot simulant que son una gran teranyina d’aranya i han de d’agafar a les resta d’infants que tenen al voltant.
-Una anomalia que podria produir un trencament definitiu en la continuïtat d’espai-temps i la matèria podria ser engolida per un cuc còsmic, seria el fet de que algú cantés el “cara al sol” en català (aquesta idea no està directament relacionada amb la cadena, però m’ha fet molta gràcia).
Si algú te més informació sobre experiències d’aquest tipus, que hagin ocorregut durant la cadena humana, que me les faci arribar si us plau…

EL ESPERPENTO DE LO COTIDIANO , tercera incursión: “…los pagos se han de adaptar a las circunstancias” (Mr. Rajoy)

5 Jun

El esperpento de lo cotidiano resurge de nuevo entre las cenizas de esta civilización que empieza a arder sin necesidad de ningún fuego, ni de ninguna antorcha que le ayude. Como siempre, no hay más que abrir cualquier diario o escuchar cualquiera de los informativos de los mass media, para tomar plena conciencia de su cuerpo y hacernos venir unas inmensas ganas de vomitar por no morir ahogado en la hiel de su nausea o de herir de muerte al sinfín de razones con las que quieren decorar nuestra vida. Redecora tu vida con una nueva mentira para ser más feliz, podría ser el eslogan de la realidad que nos rodea. Hay mentiras que uno compra sabiendo que son mentiras a cambio de recibir un poco más de calor en su vida; a cambio de poder sufrir un poco menos el peso de la realidad sobre sus hombros. Es una especie de prostitución que emerge como mal menor, ante el abismo que supone el acto de afrontar y mirar quedamente a los ojos de lo incierto.

Abriendo el diario de hoy y hurgando entre el esperpento de lo cotidiano de este día, me he encontrado con algunas joyas, las cuáles vale la pena detenerse para exorcizarlas y sacarles de dentro todo su infeccioso y espeso fluido negro.

En una de ellas, tenemos al “todopoderoso” presidente del gobierno dejándose llevar por la hermosa verbigracia a la que nos tiene acostumbrado. Dicho caballero de la hedionda figura afirma, haciendo referencia a la deuda externa que tiene España con la UE, que “…los plazos deben adaptarse a las circunstancias…”. Aquí podemos ver un vivo ejemplo de la doble moral de la clase política, de cómo los raseros cambian en función de quien los mide y de cómo secuestran las palabras y los argumentos en función de los intereses que esconden detrás.

Al leer estas palabras, uno podría sentir plena sintonía con su contenido, ya que parece algo muy lógico y hasta podríamos alegrarnos de que finalmente este pobre hombre pareciera haber entendido algo. Y como de hecho son palabras que emergen de la negra boca de la máxima autoridad del gobierno, a pesar de lo de negra, he creído conveniente tener todo el derecho de aplicarlo en diferentes ámbitos de mi vida, ya que si lo dice el presidente es que será verdad y que la gente lo tendrá que acatar, no?

De este modo me he dirigido a una entidad bancaria con la que tengo una íntima relación de dependencia, con la que me tienen cogido por las íntimas partes de mi cuerpo, por cierto dinero que les debo y les he lanzado el mensaje del señor presidente. Les he dicho que “los plazos deben ajustarse a las circunstancias (concretamente a mis circunstancias)”. Traduciéndolo a mis circunstancias les he comunicado que mis precarias circunstancias económicas, requieren que sepan entender que este mes no voy a poder pagar el pago mensual de la deuda o que en su defecto, entiendan que mis circunstancias están necesitadas de que me reduzcan la desorbitada cifra de intereses que debo pagar cada mes para poder mejorar levemente mi economía y así además poder devolverles antes el dinero que me dejaron.

A pesar de eso y extrañamente, me han dicho que el señor presidente se puede meter sus hermosas palabras donde le quepan, que mis intereses son los que son, los que firmé en su momento (donde tenía otras circunstancias) y que si no pago este mes, a pesar de que entienden y lamentan con gran empatía mi situación personal perfectamente, sino hago el pago en su día, se verán obligados (como si hubiera una fuerza externa que les obliga a hacer cosas que ellos no quieren, pobrecitos…) aplicarme los intereses de demora que están asignados.

Quiero pensar que el caso de la entidad bancaria no es más que una excepción, la excepción que confirma la regla y que su mensaje tiene que haber calado hondo en la sociedad, ya que este hombre es un importante referente en nuestro país, ya que millones de personas lo han votado, así que como mi tozudez es robusta y dando un voto de confianza a ese señor de la negra boca y la hedionda figura, me decido llevarle su mensaje al administrador de la finca del piso en el que vivo de alquiler.
Le explico que este mes me va a ser muy complicado pagar el alquiler y que espero que comprenda que ”…los plazos se han de adaptar a las circunstancias” y que mis circunstancias son las que son, es decir, bastante precarias y que teniendo en cuenta que esas palabras vienen del mismísimo sr presidente del gobierno, entenderá que este mes , no pueda pagar el alquiler, pero que para el mes siguiente ya haré todo lo posible para hacerlo. A la cual cosa me responde que respeta profundamente la sabias palabras del mandatario, pero que prefiere acogerse a una ley que ha promulgado el gobierno del mismo señor, que dice que si un inquilino se demora diez días en pagar la cuota de su alquiler podrá ser desahuciado si no presenta ninguna alegación que justifique el impago. Y me acaba diciendo que no me lo tome de manera personal, que es una cuestión de prioridades y que si tiene que elegir entre los dos mensajes emitidos por el mismo mandatario, prefiere quedarse con él último, que viene avalado por una ley, lo cual le da mucha más solera y que como buen ciudadano se ve en la obligación de barrer para casa.

Bien, pues visto lo visto, resulta que las palabras del sr presidente, finalmente no me provocan ningún tipo de alegría, ni nada que se le parezca, sino todo lo contrario, una inmensa rabia y unos deseos casi libidinosos de que ese “buen hombre” y todos los de su calaña, tengan serios problemas para salir de un nauseabundo pozo negro, en el que una mano, inocentemente quijotesca avalada por la sed de venganza de siglos de injusticias, lo ha empujado casi sin querer pero queriendo.

De nuevo sucede más de lo mismo y de lo de siempre. Las palabras y las razones se siguen vendiendo al mejor postor y se cambian de chaqueta en función de los intereses de las cuerdas vocales que las emiten, sin tener en cuenta el charco de sangre y de sufrimiento que puedan generar. Esas mismas palabras, ese mismo argumento, que este señor pretende hacer llegar a las autoridades europeas es el mismo, que la lógica más aplastante les llevaba a pensar a personas que iban a ser desahuciadas de sus casas o que incluso se han acabado suicidando por ese motivo, por no encontrar a nadie que entendiera que “los pagos se han de adaptar a las circunstancias”.

Y es en este punto, en el que nos hayamos con la violencia, con la violencia de quien en uso de su poder, es capaz de esgrimir un argumento que ha hecho las veces de verdugo para mucha gente y que ahora adopta como propio para sus coqueteos políticos sin ningún tipo de rubor, ni color rojizo de vergüenza acechando las carnes de su rostro.

Es en el mismo centro de esas palabras, de los significados que emergen de detrás de su caligrafía donde nos encontramos con la célula madre de la violencia. Es una violencia aplicada con sordina que sufrimos todos, que no mata pero que te retortijea el estómago y te infesta de una sudorosa rabia todos tus órganos vitales.

Una vez esa rabia te ha carcomido hasta tu último pensamiento, apáñatelas como puedas para “gestionarla” y “canalizarla”, pero eso sí, hazlo de una manera civilizada y que no se te ocurra devolvérsela a quienes te la han generado, porque te pueden acabar acusando de enaltecimiento del terrorismo, esos que cada vez que hablan, enaltecen sin pudor a la opresión y la explotación humana.

Éste no es más que un ejemplo, pero como éste hay gran cantidad de ellos habitando entre las líneas de los periódicos, las voces radiofónicas o las imágenes del televisor. Se trata de palabras y significados que contienen sangre en su interior, charcos y charcos de sangre que hay que ser capaces de desnudar para hacerla salir a flote y así saber qué tipo de veneno esconde la manzana caramelizada con la que quieren seducir a nuestro paladar.

El esperpento de lo cotidiano continúa sin cesar…