Francisco o el arte de buscar trabajo por encima de tus posibilidades

3 Oct

…dedicado, como no puede ser de otra manera, a Francisco.

Francisco lleva mucho tiempo buscando trabajo, quien dice tiempo dice meses y quien dice meses dice años. Está bastante asqueado de la vida. No hay manera de que le salga algo, al menos algo decente y con cierta estabilidad. En estos dos últimos años ha tenido algún trabajo puntual y temporal, algunos extremadamente temporales. Ha trabajado de reno navideño repartiendo publicidad de una perfumería de su barrio (estaba muy mono), de cobrador del pulpo saltarín de una feria ambulante y de contador de las personas que utilizan el autobús 28 (para empresa estadística).

Evidentemente, estos trabajos tan peculiares que se los ha conseguido muy amablemente la ETT en la que está inscrito, no tienen nada que ver con ninguna de la asignaturas de la carrera de cinco años que ha cursado Francisco. Pero bueno, eso es un detalle que a Francisco, ya no le importa mucho. Afirma que este tipo de trabajos, aunque tengan mucho de absurdo, uno se lo acaba pasando bien. Bueno, excepto el día que recibió un puñetazo, bien dado, cuando trabajaba de cobrador del pulpo saltarín. Se lo propinó un adolescente tardío, de un periférico barrio de la ciudad. A él le dolió, pero lo entiende perfectamente. “Qué van a hacer estos chicos que no ven ningún futuro para ellos tal y como están las cosas…?” piensa Francisco. “Lo mínimo que pueden hacer es pegarle al cobrador del pulpo salatarín…”. Se dice a si mismo que todos somos un poco cómplices de ese puñetazo que recibió.

Francisco tuvo mala suerte. Lo echaron por dejarse pegar o mejor dicho, debido a una reciente reforma laboral que pretende defender a los pobres patronos de la picardía obrera, que ya se sabe, que son todos unos rufianes…Le dieron la baja a causa de las lesiones oculares sufridas por el puñetazo y sus jefes acogiéndose con cariño a ese nueva reforma laboral ya comentada, le dijeron que se tomara el tiempo que necesitara para recuperarse del puñetazo, vamos que no hacía falta que volviera por ahí y que si eso enviara de nuevo su currículum para el año que viene, para las próximas fiestas de su barrio. Eso sí, le dijeron que se quedaban con muy buenas referencias de él, del buen trato que dio a los clientes del “pulpo saltarín” durante los dos días que le duró el trabajo. Le felicitaron el mismo día que le dieron la carta de despido.

Pues bien, Francisco es un profesional del laberíntico arte de buscar trabajo. Hizo uno de esos cursos tan interesantes de la administración, o alguno de sus allegados, para afilar la pericia a la hora de ir en busca y captura de un trabajo. Uno de esos cursos que te enseñan a posicionarte mejor en el mercado, a saber venderte, a crear perfiles cibernéticos para hacerte visible en tu comunidad profesional, a hacer tu currículum más competitivo y a hacer excelsas cartas de presentación dignas del mejor literato. Vamos, uno de esos cursos que sirven para lavar la conciencia de aquellos que justamente son los culpables de generar cada vez más paro a través de los recortes, los despidos masivos, los ERE’s, etc.

A Francisco le quedó muy claro el concepto de buscar, en cambio el de encontrar, digamos que le está costando un poco. Por eso mismo es un gran artista buscando trabajo. Se sabe todos los trucos, todos los consejos habidos y por haber. Le han dicho que es importante que modifique su carta de presentación en función de la oferta de trabajo. Francisco tiene más de 20 modelos de cartas de presentación diferentes. Se pasa el día quemando sus párpados ante la pantalla del ordenador enviando currículums a todo lo que pesca por ahí, a diestro y a siniestro. De vez en cuando levanta la intensidad de la búsqueda y se relaja mirando en el perfil de su red social cuantos “me gusta” le han puesto en la foto que se ha hecho a él mismo, buscando trabajo frente el ordenador.

Al principio solo enviaba a aquellas ofertas que tenían que ver con su profesión, pero visto lo visto ha dejado de tener miramientos y piensa que es una oportunidad magnífica para aprender nuevas cosas, aunque se haya tirado cinco años estudiando y pagando una carrera que ahora le sirve de mucho en las charlas que tiene con sus colegas. Francisco estudió una de esas carreras de humanidades que enriquecen sumamente el alma, el espíritu y el intelecto, pero cuesta Dios y su padre encontrar una sola oferta de trabajo en toda la red. Pero al fin y al cabo, el saber no ocupa lugar piensa Francisco, que le quiten lo “bailao” a su henchido enriquecimiento espiritual.

Está suscrito a más de 15 páginas de búsqueda de trabajo, las cuáles visita religiosamente cada día. Son todas esas páginas que empiezan por “info” y siguen con cualquier palabra relacionada con el trabajo: infojobs, infofeina, infocurro, infotrabajo, infotrabajavago, infolotienesclaroparaencontrarcurro, infoquetrabajetupadre e infolamadrequelosparióatodosjuntos (perdón se me ha visto el plumero)… Ha tenido que rellenar quince formularios diferentes para meter en todas, la misma información, es decir sus datos y su currículum, una tarea sumamente divertida y atractiva con la que Francisco ha podido disfrutar plenamente.

Pues así se pasa todos los días Francisco junto a la computadora. No se le escapa ni una sola oferta de trabajo que pudiera ser de su interés. Está a la que salta. Hace un tiempo tenía pareja, pero evidentemente era inasumible. Tenía que elegir entre tener pareja o buscar trabajo. Tenía ciertas dudas, pero finalmente fue su pareja quien eligió por él.

Se pasa tanto tiempo buscando trabajo, ocupa tanto tiempo en su vida, dándole dedicación exclusiva y refinando cada vez más el arte literario de sus cartas de presentación, que ha decidido incluirlo en su currículum, dentro del apartado de “experiencia laboral”: “…larga experiencia en buscar trabajo…”.

Francisco añora esos tiempos en que las ofertas de trabajo eran entendibles y las profesiones tenían nombre fáciles de decir: camarero, mozo de almacén, ayudante de cocina, lampista…
Ahora resulta un poco diferente. Encuentra ofertas de trabajo que parecen un jeroglífico. Es difícil saber que funciones se desempeñan detrás de esos raros nombres tales como “product manager, comercial juniorpimec, Verificador-BECARI, teleconcertador APIMEC, italian fashion advisors, comercial sector packaging group organigrama, portador de benestar físic i financer”.
Qué debe hacer una verificador? Que es lo que verifica? Y un teleconcertador? Qué teleconcerta? Y el italian fashion? Eso no es un italiano fashion (aunque parezca una redundancia)? Y un portador de bienestar físico y financiero? Tendrá algo que ver con alguna secta? Se pregunta Francisco a sí mismo.

Dicen que después de pasarse tanto tiempo buscando trabajo, Francisco ha acabado desquiciándose. Ha decidido enviar currículums a ofertas donde sabe que no tiene ninguna posibilidad. Como amigo íntimo que soy de él, sé que no es que esté desquiciado, simplemente es que ya está hasta el moño. No es más que una pequeña forma de rebelión. Una manera de burlarse de todo esté patético entramado de sin vida. Como mínimo de este modo se lo pasa un poco mejor. Puestos a no encontrar trabajo, al menos se divierte.

Envió su currículum a una empresa que ofertaba un puesto de arquitecto. En la carta de presentación les decía: “…ya sé que no soy arquitecto, pero aprendo rápido…”. Envió otro a una oferta de abogado y en la carta les puso: “…no tengo la carrera de derecho pero acostumbro a ser muy puntual…”. Otro, lo envío a una oferta de médico a un importante hospital de su ciudad, explicando en la carta de presentación: “…si escudriñan un poco entre mi currículum de seguida verán que no tengo la carrera de medicina, pero me encanta el ambiente de los hospitales y sus máquinas de café…”.

Así empezó a centrarse en aquellas ofertas de trabajo que podría ser rechazado tajantemente. Le hacía gracia pensar que su estupidez estaba robando un poco de tiempo al personal de recursos humanos de las múltiples empresas a las que enviaba sus currículums suicidas. Saber que detrás de la pantalla había alguien recibiendo su email, leyéndolo, abriendo el archivo adjunto del currículum junto con la carta de presentación y durante unos segundos ser el protagonista de la vida laboral de esas personas ajenas, que al leer su carta de presentación pensarían algo así como: “…pero este tipo está loco..”. Le encantaba saber que durante unos segundos iba a ocupar un pequeño espacio en el pensamiento de esas ratas de oficina que él nunca iba a conocer. Francisco se lo tomaba como una absurda, pero divertida forma de venganza.

Él último currículum que ha enviado ha sido a una oferta de trabajo en la que buscaban a una chica. En su carta de presentación les puso: “…sé que están buscando a una mujer, pero supongo que sabrán que el género es una construcción social, no?”. Este comentario es debido a algunas de las lecturas que realizó cuando salía con una chica que estaba metida dentro del movimiento transfeminista.

Lo bueno del caso es que una vez, llegaron a llamarle. Había enviado un currículum a una importante empresa informática y le citaron para una entrevista. En la carta de presentación puso que “… no tenía mucha idea sobre programación informática, pero que de pequeño jugaba mucho con los juegos de cassette de su Amstrad CPC 464”. Pues dicha carta pasó todos los filtros posibles de la burocracia de esa empresa y hace una semana fue a hacer la entrevista. Evidentemente no duró ni un minuto sentado en la butaca de ese enorme despacho. Le dijeron que “muchas gracias por su interés, pero que podía seguir jugando con su Amstrad…” y una persona de recursos humanos se llevó un buen “rapapolvo” por parte del director general. Pero Francisco salió contento de esa entrevista porque en la sala de espera conoció a una chica que estaba en una situación muy parecida a la de él. Otra profesional en el arte de buscar trabajo y no encontrar. Han quedado para ir al cine el próximo sábado (evidentemente un cine gratuito y a la “fresca” que hacen en su barrio. No pueden permitirse un cine de butaca afelpada, palomitas y oscuridad completa. Eso son lujos de otros tiempos…).

Se dice a si mismo que quizás ha llegado el momento de desengancharse del trabajo o mejor dicho de la búsqueda de esa quimera, la cual si alguna vez consigue tendrá que sufrir sus horarios, sus estreses, sus jefes, su falta de tiempo para él mismo, etc. Su vida le recuerda un poco a los personajes de la obra de Samuel Becket “esperando a Godot”, el cual nunca llegaba, pero en la que lo importante era la espera. La espera era algo que como mínimo llenaba sus vidas y les daba un objetivo. Así se sentía Francisco.

Decidió que poco a poco iba a pasar menos horas frente al ordenador buscando trabajo. Todo esto lo pensaba mientras elegía la camiseta que se iba a poner para la cita que tenía con la chica que había conocido en aquella sala de espera. Quizás se iban a ayudar mutuamente a desengancharse de ese malvicio de buscar trabajo como unos posesos. Aunque puede que no empezaran muy bien porque habían quedado para ver una película de un importante director argentino llamada “Entrevista de laburo”. Pero bueno, dejémosles que poco a poco vayan haciendo.

Esta última semana como tiene un poco más de tiempo ha podido compaginar el arte de buscar trabajo con la poesía. Realiza un tipo poesía denominada POESÍA LABORAL. Ayer me envió un email con su último poema, que yo ahora comparto con vosotros:
“Atentamente,
cordialmente,
se despide de usted…
Product manager,
fresador,
teleconcertador,
comercial packaging group organigrama.
Les envio mi curriculum para que lo tengan en cuenta…
Les envió mi currículum para que lo tengan en cuenta…
Les envio mi currículum para que lo tengan en cuenta…
Product manager,
fresador,
teleconcertador,
comercial packaging group organigrama.
Esperando su respuesta…
Esperando su respuesta…
Esperando su respuesta…
Product manager,
fresador,
teleconcertador,
comercial packaging group organigrama.
Gustosamente podría ampliar mi información
a través de una entrevista, entrevista, entrevista, entrevista, entrevista …de trabajo
Product manager,
fresador,
teleconcertador,
comercial packaging group organigrama.
Atentamente,
cordialmente,
se despide de usted.
Abajo el trabajo
y que te la pique un escarabajo!!!”

Francisco está muy contento de que le haya dedicado esta historia. Me dice que si alguien se entera de alguna oferta de trabajo, que esté por encima de sus posibilidades, que se la envíe a francisco@mefuemuybienenelcineconaquellachicaymestoyquitando.com. Francisco os desea una Feliz Navidad a todos, todas!!!

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